Por: Saúl Pineda Hoyos

Antioquia y la integración nacional

Me llamó la atención un mapa publicado por la revista Semana en su edición del 3 al 10 de octubre, en el que se ilustran los corredores viales que hacen parte del ambicioso plan de 5.000 kilómetros del Gobierno.

Lo curioso del plano es que saca de consideración el trazado de las Autopistas de la Montaña, pese a que éstas están presupuestadas dentro del programa de inversión, estimado en 40 billones de pesos.

Esta imagen, que vale más que las “mil” palabras del artículo, desconoce completamente las perspectivas en movilidad que abre esta nueva infraestructura vial para el conjunto de la geografía nacional. De hecho, al evaluar con detenimiento el trazado de las mal llamadas “Autopistas de la Montaña”, resultan visibles dos énfasis en la forma como fueron concebidas. En primer lugar, su aporte a la integración de los mercados regionales y nacionales, una tarea propia de la revolución industrial del siglo XIX. En segundo lugar, su apuesta por la consolidación de los grandes corredores del comercio exterior nacional, una tarea que el país debió completar en el siglo XX.

Los cuatro tramos que van a ser objeto de intervención, lejos de ser una alternativa para favorecer un pretendido federalismo antioqueño, se constituyen en un proyecto de gran impacto en la competitividad, con incidencia directa en la integración nacional. Por un lado, fortalece el corredor oriente-occidente que conecta a Medellín con Turbo, que le permitiría a Bogotá una reducción de más de 350 kilómetros para acceder al Caribe a través del puerto de Urabá. Por otro lado, abre la posibilidad de un nuevo acceso desde el sur y el interior del país al puerto de Cartagena, a través de los corredores San José del Nus-Caucasia y Camilo C.-Tres Puertas, que se convertirían en opciones complementarias a la troncal del Magdalena Medio.

Algo está funcionando mal en la comunicación entre las instituciones paisas y la dirigencia nacional. Mucho más si se considera que estamos en presencia de corredores estratégicos para el país, en los cuales es urgente generar condiciones de seguridad y fomento de actividades productivas legítimas, especialmente en ejes de desarrollo como Urabá y el Bajo Cauca antioqueño, en donde han hecho presencia en el pasado reciente las guerrillas y los paramilitares, y que ahora vuelven a ser azotadas por la dinámica propia del narcotráfico.

* Director Cepec Universidad del Rosario.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Saúl Pineda Hoyos