Por: Hernán González Rodríguez

Anuncios positivos

En el editorial del programa La hora de la verdad, de Fernando Londoño Hoyos, del pasado 28 de noviembre, comentó él algo que vale la pena reproducir y respaldar debido a las insospechadas repercusiones sobre la paz verdadera que añoramos los colombianos:

“La aprobación de la Justicia Especial para la Paz (JEP) en el Congreso, dentro de este proceso maldito del fast track —dijo Londoño—, es una desgracia para el país, pero hay que mirar las cosas con criterio positivo, porque en medio de semejante desgracia hay elementos muy positivos. Vamos a hablar de uno de ellos que no ha sido suficientemente advertido y que en La hora de la verdad nos permite destacarlo, toda actividad de cultivo, de utilización, de fabricación, de distribución de alucinógenos, especialmente de cocaína, queda condenada a la justicia ordinaria y queda condenada con la prohibición de venir al Parlamento de quien la ejecute por actos cometidos después de diciembre de 2016. Es decir, todo el narcotráfico del último año queda condenado a la justicia ordinaria”.

Un día después nos informó Londoño sobre el hundimiento irremediable de “las 16 jurisdicciones especiales para la paz” o curules en el Congreso para las Farc.

Como se recuerda, en septiembre de 2015, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia ratificó la conexidad del delito del narcotráfico con el de rebelión, siempre y cuando esa actividad ilegal haya sido cometida para financiar organizaciones insurgentes.

Si mal no le entendí a Lodoño, dicha conexidad desapareció a partir de diciembre de 2016, así como resurgió la posibilidad de extraditar a los integrantes de grupos al margen de la ley que sean pedidos por este delito. Se les desapareció, así mismo, su polémico derecho a participar en el Congreso a los narcotraficantes reincidentes a partir de tal fecha.

Álvaro Hernán Prada, representante a la Cámara por el Centro Democrático, hablando en el programa citado, agregó otros modestos avances logrados en el mismo debate del día anterior sobre la JEP. Recordó que era esta justicia más grave cuando fue presentada la primera vez, porque les permitía la impunidad a los miembros de las Farc, quienes podían seguir delinquiendo sin perder sus beneficios.

Explicó Prada que en el debate se logró desmontar el principio de la no repetición, es decir, que quienes reincidan cometiendo de nuevo crímenes de lesa humanidad perderán los beneficios de la JEP.

Otro de los logros, dijo él, fue la aprobación de la proposición de la senadora Maritza Martínez, la cual establece que los guerrilleros que cometieron crímenes sexuales contra menores irán a la justicia ordinaria, o sea, deberán pagar con cárcel los daños que les hayan causado a los niños.  

“Avanzamos con la JEP, pero esto no quiere decir que sea buena, hay que derogarla”. Y recalcó, porque vamos a tener a los mayores criminales haciendo política, blindados jurídicamente, a pesar de la sentencia de la Corte que dijo: “Antes de hacer política, cualquier guerrillero debe pasar primero por la JEP”.  Espero que no disfracen en la conciliación del Congreso la resurrección de estos desaciertos. 

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