Por: Hernando Roa Suárez
Construir democracia

Aportes del maestro universitario, hoy

El maestro universitario debe ser reconocido por sus aportes al desarrollo epistemológico, teórico, metodológico y técnico de su disciplina e insertarse históricamente en la comunidad académica mediante un trabajo pedagógico riguroso.

Complementando las dos columnas anteriores, me es grato compartir con el lector las siguientes reflexiones. Preguntémonos: ¿Existirán en nuestro tiempo instancias en que pueda expresarse, con precisión, el liderazgo intelectual del maestro universitario? Ya lo creo. Revisemos algunas significativas.

En lo epistemológico. El maestro universitario debe estar ubicado en las transformaciones contemporáneas de las ciencias, a saber: ·Las crisis de los paradigmas que orientaron el desarrollo científico-tecnológico de los últimos 50 años. ·Los procesos de refundación, interdisciplinariedad y transdisciplinariedad vigentes en las ciencias; y ·La capacidad de orientar la comprensión, la explicación y la interpretación de estos procesos para lo que es esencial enfatizar el dominio de los referentes sobre los que se construyen las nuevas ciencias.

En lo teórico. Estar capacitado para la construcción y reconstrucción de nuevas teorías que permitan observar, describir, explicar, predecir y transformar la complejidad de la realidad especialmente, del proceso de enseñanza-aprendizaje en todos sus niveles.

En lo metodológico. ¿Cómo podrá ejercer liderazgo intelectual el maestro en lo metodológico? Está convocado para formarse, de tal manera, que le permita adoptar e indagar -con rigurosidad metodológica- y contribuir a la construcción y reconstrucción de métodos aplicables a nuestra realidad.

En lo técnico. Teniendo en cuenta el desarrollo tecnológico contemporáneo, estar habilitado en la práctica de las distintas técnicas investigativas (encuestas, entrevistas, diálogos, historias de vida, análisis de contenido...) acompañadas del empleo de la estadística descriptiva e inferencial, que le permitan ejercer su vocación con eficiencia y eficacia para acertar. Así mismo, tener dominio de la cultura digital y considerar la tecnología informática como una mediación para el desarrollo de la investigación y la construcción de conocimiento.

En lo histórico-cultural. Me inclino a pensar que el maestro debe ser gran lector y relector de la época que le ha tocado vivir. Es decir, comprenderla develando su conocimiento histórico y orientando la reflexión sobre los eventos presentes con criterios inspirados y traspasados por el conocimiento científico-social. Así mismo, ser capaz de reconocer la cultura de los estudiantes y sus símbolos y manifestaciones.

En lo pedagógico. El maestro está invitado a: ·Potenciar el desarrollo integral del educando, reconociendo su originalidad y la diversidad de cualidades e intereses. ·Hacer de la relación pedagógica, una mediación para que el educando sea autónomo; consciente de su desarrollo y de la búsqueda de oportunidades que requiere para potenciarse. ·Fomentar -a través de la relación dialógica que debe existir entre él y los educandos- los valores que humanicen las relaciones sociales: La solidaridad, la tolerancia, el respeto, la honradez, la responsabilidad, la gratitud, la alegría... y los procesos democratizadores de la sociedad en todos los ámbitos. · No olvidemos que el maestro no instruye, sino que enseña los valores con el ejemplo y la palabra. Así mismo, orienta al educando -de tal manera- que facilita la eclosión de la creatividad y el compromiso social.

En la comunidad académica. En el ejercicio de su vocación, el maestro debe: · Hacer presencia a nivel nacional e internacional en eventos, consejos profesionales, asociaciones, academias y redes que le permitan intercambiar sus elaboraciones; debatir planteamientos; y desarrollar su vocación. ·Dignificar su profesión, fortaleciendo su reflexión epistemológica y teórica; su labor metodológica y su trabajo técnico; su ejercicio profesional y su labor con otras disciplinas y profesiones; y ·Fortalecer las organizaciones docentes y gremiales, interviniendo en los medios académico, socio político y comunicativo.

Anotemos que el ejercicio del liderazgo del maestro debe facilitar el surgimiento del conocimiento crítico y de la construcción de esperanza en una nueva sociedad más humana, en vías de organizar la cultura de la paz, estable y duradera, enmarcada en un proceso de desarrollo sostenido. Si el desarrollo histórico lo centramos en lo humano, habremos aportado significativamente a nuestros educandos y a la sociedad en la construcción de caminos que nos permitan ser y desarrollarnos en paz (1).

* Miembro de La Paz Querida.

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(1) Me permito insinuar la conveniencia de revisar cuidadosamente los aportes de Moisés Wasserman en su columna del 5 de mayo de 2017 en El Tiempo.

Bibliografía mínima inicial. BACHELARD, Gastón. (1973). El compromiso racionalista. Siglo XXI. México. pp 35-43; 129-142. BOBBIO, Norberto. (1993). Igualdad y Libertad. Paidós. Barcelona. pp 70-79; 117-123. BUNGE, Mario. (1972). La investigación científica. Ariel. Barcelona. pp 19-73; 561-624. GALTUNG, Johan. (2012). “Construyamos paz y democracia en América Latina: aportes a su debate y concreción”. En: Revista Análisis Político. Universidad Nacional- IEPRI. Número 75. Bogotá. pp 139-153. Entrevista concedida a Hernando Roa. HABERMAS, Jürgen. (1989). Teoría de la acción comunicativa. Cátedra. Madrid. Vol I. pp 82-99; 136-146. Vol II. pp 527-573. LA ROSA, Jorge. (2004). La experiencia de la lectura. FCE. México, DF. pp 361-396; 475-489. MORIN, Edgar. (2003). Unir los conocimientos. Plural Editores. La Paz. pp 5-16.  RADKAU, Joachin. (2005). Max Weber. La pasión del pensamiento. FCE. México, DF. pp 21-61; 578-624; 865-972. ROA SUÁREZ, Hernando. (2016). Construir democracia. 45 años de periodismo de opinión. Universidad Nacional-IEPRI; Universidad Javeriana-Instituto Pensar; Compensar; Redunipaz; Domopaz. Editorial Ibáñez. Bogotá. pp 266-273; 297-320; 456-475. _____, (2000). Liderazgo: ¿Cómo?, ¿Por qué?, ¿Para qué? En: Magazín Dominical. El Espectador. 27 de Febrero. Bogotá. _____, (1997). Karl Marx y Max Weber. Científicos sociales. ESAP Publicaciones. Bogotá. pp 59-85. WEBER, Max. (1973). Ensayos sobre metodología sociológica. Amorrortu. Buenos Aires. pp 175-269.

 

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