Por: Hernán González Rodríguez

Apremia una reforma pensional

Ni el presidente Santos ni su ministro Rafael Pardo fueron capaces de realizar la reforma pensional que demandará $41 billones en 2018. Imposible realizarla hoy, ya con el sol a la espalda.

Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, afirmó que este gasto en mesadas de jubilación “se está comiendo casi la tercera parte del recaudo de impuestos del Gobierno y, además, se están yendo unos $20 millones para los estratos de ingresos más altos”, como los exmagistrados de las altas cortes que reciben megamesadas, laborando unos pocos años.

Los $41 billones aludidos resultan ser superiores a los $35 billones presupuestados para educación y los $32 billones para defensa. Cifras tomadas del Presupuesto General de la Nación para 2018.

Entiendo que para reformar el sistema pensional urge realizar cuatro grandes cambios urgentes, a saber: 1) Igualar y elevar las edades de jubilación de hombres y mujeres. 2) Elevar la cobertura, esto es, el número de colombianos que se beneficiarán del sistema. 3) El sistema actual es insostenible desde el punto de vista financiero. 4) El sistema existente es inequitativo, o sea, existen magistrados con megapensiones injustificadas y ancianos sin mesada alguna.  Y dos mejoras adicionales de mediano plazo: 5) Mejorar la calidad y la cobertura de la educación, sobre todo, en las carreras medias y profesiones. 6) Elevar la calidad de los servicios de salud.

En cuanto al primer punto, igualar y elevar edades de los colombianos es, quizá, el más controvertido. Mi opinión como jubilado, y respaldado por las encuestas y las prácticas de otros países, es que el ideal radica en poder trabajar el mayor número de años posible, siempre y cuando la salud física y mental lo permitan. El trabajo es inapreciable tanto para incontables ciudadanos de los países ricos, como para quien esto escribe.  

Pero a cambio, eso sí, de que estos años adicionales se reflejen en el monto de la mesada. Con el mismo aporte mensual, quien se jubile a los 62 años recibirá menor mesada que quien se jubile a los 68 años.

Esta tendencia se justifica en los países ricos porque su población en edad de laborar es cada vez menor y, en consecuencia, empleos indispensables se les quedan vacantes y, como solución, están prolongando las edades de jubilación. Colombia ya no figura como país joven, se considera como país maduro, es decir, en algunas décadas tendremos también que echar mano de todo el que pueda y quiera seguir trabajando.

 

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