Por: Antonio Casale

Aprender a convivir

Dice Diego Simeone, en su libro La motivación como método, que los primeros días de convivencia con los jugadores de un equipo de fútbol son cruciales para que el líder (entrenador) se gane el respeto de sus dirigidos.

Pasa en el fútbol y pasa en la vida. Los jugadores inconscientemente evalúan todo de su nuevo entrenador en el comienzo de su gestión. Los detalles más insignificantes son importantes. Desde la puntualidad en las reuniones de grupo, pasando por la manera de vestirse, la claridad del mensaje en las charlas, la manera de comunicar la alineación titular y cómo gestiona a los suplentes, hasta lo más importante que es cómo dirige durante el primer partido, en donde se encierra la capacidad de reacción, la charla previa y la del intermedio, la manera como hace los cambios y lo que expresa en la rueda de prensa.

Más allá de la cancha, en el hotel y el camerino tendrán que aprender a entenderse distintas idiosincrasias, idiomas, formas de divertirse y de sufrir. Lograr esa mezcla de una manera rápida será fundamental.

Por eso es tan importante esta primera gira de Carlos Queiroz al frente de la selección y por ahora, según lo visto en la cancha y lo que los colegas expresan desde el Oriente sobre el entorno, aprender a convivir se ha hecho fácil. Al menos esa fue la expresión del equipo en la cancha en el juego contra Japón.

No será fácil aprender a convivir con dos volantes de marca cuando se tienen tantas armas ofensivas. Eso de entrada supone un cambio para todos. El primer tiempo lo evidenció. Sin embargo, sin renunciar a lo que será su impronta, gústenos o no, Queiroz supo mover las fichas para hacer el equipo más compacto en lo colectivo, lo que hizo que se vieran mejor los dos barredores en lo individual. Subir a los laterales a sumarse al medio es otra manera de hacer superioridad numérica en esa zona del campo y, por lo tanto, es otra forma de ofender sin sacrificar el equilibrio. Invitar a los extremos a que ayuden en marca también lo es.

De todas maneras tendrá que trabajar muchos movimientos defensivos en los días previos a la Copa América para lograr el objetivo de no sufrir atrás. Está bien que Queiroz mantenga esa inquietud porque, a decir verdad, en el ciclo anterior la selección dependía de sus individualidades en las dos fases: ofensiva y defensiva. Para la primera no hay lío, tenemos materia prima de sobra. Para la segunda se necesita mecanizar movimientos y el portugués trae esa consigna para el grupo y para el país.

Apenas fue el primer partido y el segundo tampoco dejará muchas novedades. Pero lo más importante es que Queiroz ya demostró que tiene muñeca para cambiar el curso de los partidos y su mensaje inicial hace pensar que aprender a convivir, algo tan invisible como importante, será fácil.

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2019-03-25T06:00:00-05:00

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