Por: Iván Mejía Álvarez

¿Aprendería?

El señor Perdomo, en su afán de parecerse a Maduro, tomó determinaciones erradas, apresuradas, desafortunadas y, lo que es peor, abiertamente reñidas con la Constitución Nacional al constreñir el derecho a la información y la libertad de prensa. A Perdomo se le olvidó que existen normas superiores y que él, por muy importante que se crea en medio del gigantesco ego que le viene acompañando en su gestión, no puede vulnerar. Afortunadamente, un juez lo devolvió a la realidad y le obligó a abrir puertas en Floridablanca y Palmaseca para que el periodismo pudiera trabajar.

Perdomo debe entender, de una vez y para siempre, que cuantas veces se meta con el periodismo tendrá reacciones para hacer respetar al gremio. Que le quede claro.

De su ridícula disposición de prohibir las transmisiones de dos partidos también le deben quedar lecciones: seguramente RCN y WIN no volverán a permitir que la Dimayor rompa unilateralmente el contrato vigente. Su folclor no puede llevar a la Dimayor a un pleito con los licenciatarios que tienen derechos adquiridos y que Perdomo no puede vulnerar por querer dar torpes golpes de opinión. Hacer pagar a justos por pecadores es la política del mal gobernante, del gobernante con ínfulas de dictadorzuelo que se cree dueño del fútbol. Él es un empleado de los clubes e igual como llegó lo pueden echar.

Tomar determinaciones populistas y sin el raciocinio suficiente hace cometer errores a todo nivel. Por ejemplo, la Comisión de Disciplina, que tiene que regirse por unos códigos y no puede inventar artículos que no existen ni vulnerar los derechos de los equipos o las personas.

Todos estamos contra la violencia, pero es claro en la legislación vigente que los actos cometidos en la Copa sólo se pueden sancionar en ese torneo. Así pues, sancionar a los clubes afectados por la invasión en partido de Copa con inhabilitaciones en partidos de Liga va contra las normas.

Tampoco es válido sancionar al visitante por lo que hace el local. La hinchada del América tuvo su cuota grande de culpabilidad por lo que pasó en el Pascual, pero era visitante y la sanción, según el código, la tiene que afrontar el Cali. La ley es la ley y Perdomo y sus magistrados no pueden cambiar la letra ni los términos. Así él se sienta Maduro.

 

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