Por: Hernán Peláez Restrepo

Apretujado

Apretujado o apretado, como se quiera, está el campeonato de fútbol profesional. En cada fecha hay cambio de líder y, además, un grupo grande de equipos igualados en 18 puntos.

Esta situación tiene dos lecturas. Una de ellas hablaría del bajo nivel de los equipos, donde cualquiera le gana a cualquiera, quizás por falta de suficientes jugadores que marquen diferencia. La otra es el interés que mantiene el torneo corto y la proliferación de jugadores jóvenes que entran, algunos de los cuales se quedan, gracias a sus condiciones, pero que en la mayoría de los casos resultan de vida deportiva efímera.

Sea como fuere el asunto, seguimos viendo buenos goles y algunos partidos interesantes. Ese resultó ser el caso del Cali-Nacional, con buena entrada al Pascual Guerrero. Nacional parecía capaz de ganar los puntos porque no solamente se puso en ventaja, sino porque mientras funcione Dorlan Pabón el panorama parecería resuelto.

Vino una sostenida reacción del Cali desde finales del primer tiempo, hasta que en el segundo consiguió el empate, golazo de Biscayzacu, y el triunfo en un cobro de tiro libre de Lizarazo a distancia, donde el zaguero Peralta apenas rozó la pelota y dejó quieto y sorprendido a Pezzuti. Juego intenso, con excelente ritmo y merecida victoria del Cali, porque entendió que debía poner condiciones, controlar el partido y superar a Nacional, que quiso ser sólido en defensa sin lograrlo y carecía de un volante capaz de organizar juego.

Como pudo apreciarse, Comesaña estaba observando jugadores. Por lo visto, creo que Quiñónez, el lateral izquierdo del Cali, y Daniel Torres, volante de contención, podrían ser jugadores eventualmente llamados a selección, sobre todo porque ocupan puestos donde tuvo problemas el grupo de Leonel Álvarez.

Finalmente se volvió costumbre en nuestro campeonato que los técnicos se paren en la raya a vociferar, algunos a protestar y otros a acosar a sus jugadores con instrucciones casi telegráficas. No creo que los jugadores estén muy atentos a esos mensajes, que de paso demuestran la mala memoria táctica que tienen, porque es de suponer que, durante la semana de trabajo, los movimientos específicos se mecanizan o al menos se explican. Está bien que en el intermedio los técnicos corrijan y hablen a sus jugadores. En pleno partido no me parece muy acertado el ejercicio.

El golazo de Gerardo Bedoya, que representó los tres puntos para Santa Fe ante el Cúcuta, no es la primera vez que lo consigue. Ya a Prono Velásquez le había marcado uno similar. Esos son los goles valiosos. Sé que un futbolista consigue tres goles en un juego, y hasta el balón y los aplausos se lleva. Sin embargo, un gol que da tres puntos tiene un valor superior.

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