Por: Hernán Peláez Restrepo

Aprovechar

Todos los equipos en el mundo del fútbol, desde los más modestos hasta los encumbrados, buscan jugadores capaces de hacer funcionar el grupo. Aunque son escasos, con un buen organizador de juego, básicamente un creador de pases-gol y un rematador, el asunto toma claridad.

La importancia de Messi y de La Brujita Verón, por citar dos casos de reconocimiento internacional, da pie para fortalecer la teoría. En nuestro medio, Nacional, con Macnelly Torres y Dorlan Pabón, cumple con la teoría. Giovanny Hernández y Dayro Moreno también lo son en sus equipos y así, todos requieren de ese jugador, que no puede hacerlo todo, pero tiene sentido para ser aprovechado en sus condiciones.

Lo anterior para significar el valor enorme de Falcao García en su momento del Porto. Ojalá llegue a la Copa América descansado, sin problemas y con esa amistad ya demostrada con el arco rival, porque debe ser titular indiscutido y por encima de otros goleadores.

Por supuesto que en su caso siempre existe una duda. ¿Por qué hace goles en el equipo y no tantos y necesarios como en la selección de mayores? La respuesta es sencilla: porque en el Porto explotan su olfato dentro del área, dispone de compañeros, comenzando por Freddy Guarín, que le sirven centros o le hacen pases verticales y en profundidad. Siendo buen cabeceador, y demostrado está, requiere de alguien que sirva centros hacia el punto penal. Dicho de otra forma, es más importante aprovechar sus condiciones que acompañarlo. Él sabe como arreglárselas, pero cerca del arquero contrario y no jugando a 20 metros de la portería.

Si admitimos la teoría de El Bolillo Gómez en el sentido de la titularidad de Giovanni Moreno, quizás recuperado para la citada copa, es necesario que él comprenda el valor de Falcao como goleador. Con los dos es mucho el camino recorrido en búsqueda de una selección protagonista y capaz de pelear con los grandes del sur de América. Los otros nueve jugadores aportarán su trabajo y aplicación. Con Moreno y Falcao presentes, la selección tendría que funcionar como todos queremos, para adelante, sin complejos y con ganas de ganar. Bolillo debe comprender el sentido amplio de la palabra aprovechar.

En la jornada del sábado, dos observaciones para hablar del torneo local. Los árbitros o no ven o no quieren. Duarte, en América-Chicó, no detectó una trompada de Lozano a uno del Boyacá, mientras se ubicaba el cobro del tiro libre. El de Chicó tomó venganza en plena área con un codazo hacia Lozano. Duarte no vio. En el juego Pereira-Tolima, el juez Peñuela, con visión clara de la jugada, ignoró una pena máxima. Falta cometida por Silva, el arquero, contra Rodas. Los dos se encontraron mano a mano, sin testigos, y Peñuela no sancionó, ni su asistente.

Ya sé que la historia habla de comprender a los jueces porque son seres humanos y se equivocan. El problema es que algunos, como los citados, parecen tener visión alterada y eso sí se resuelve con visita a una óptica, donde inclusive pagan unas gafas y les regalan otras. Eso dice la publicidad.

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