Por: Hernán González Rodríguez

Aranceles sobre las importaciones

Algunas personas tan autorizadas como el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, y la exministra de Comercio María Claudia Lacouture han calificado como inconstitucional el artículo del Plan Nacional de Desarrollo que aprobó recientemente lo relativo a la creación de un arancel sobre las prendas de vestir, con el fin de defender a los confeccionistas del contrabando, de la subfacturación… y de los pocos pesos colombianos que cuesta hoy adquirir un dólar estadounidense.

Entiendo que aun cuando este arancel no afecta los tratados comerciales vigentes entre Colombia y los Estados Unidos, resulta ser inconstitucional y debería ser demandado, porque la potestad de imponer aranceles y decretar acciones relacionadas con ellos corresponde solo al presidente, al Ejecutivo.

 Argumentan que esta medida ya se adoptó en el pasado y alcanzó ella a elevar los precios de las prendas hasta en 212%. Que con precios tan elevados se estimulan el contrabando y similares. Que hasta podría generar otra nueva demanda de Panamá ante la OMC. Si acaso prosperara tal demanda, ojalá utilizara Duque su potestad para proteger con aranceles producciones al borde de la desaparición: textiles, confecciones, maíz, fríjoles, arroz, huevos, leche, café... productos con competencia cuasi perfecta en el país y sin grandes monopolios.

Espero que el próximo 22 de mayo, en la reunión en Cartagena de la Asociación de Cámaras de Comercio de América Latina, el Caribe y Centro América, se aborden el libre comercio y las nefastas consecuencias sobre los industriales y agricultores de países como Colombia, por medio de los bienes elaborados con salarios de hambre, con elevados subsidios estatales, sin reciprocidad comercial ni acuerdos comerciales, con barreras no arancelarias, con tasas de cambio sobredevaluadas.

El senador Gustavo Petro sostiene que la culpa de nuestro retroceso en la industrialización y en la agricultura se debe a las tasas de cambio sobredevaludas por culpa de las exportaciones de petróleo y carbón. No inculpa al narcotráfico. Lo que no analiza Petro es que, por lo general, los dólares del petróleo y el carbón sí se utilizan con fines lícitos, tales como importar bienes que no se producen y servicios que no se prestan en el país, como pagar deudas, como aumentar las reservas en dólares del Emisor… Los dólares del narcotráfico, en cambio, regresan como contrabando, contrabando técnico, subfacturados…

Quienes han preconizado entre nosotros las fracasadas ideas de la marea de libre comercio, que prometía elevar todos los barcos en forma simultánea y que no está elevando sino a algunos grandes barcos e inundado a los pequeños, siguen sosteniendo que los consumidores tienen el derecho a pagar los menores precios por sus bienes, sin importar los efectos secundarios negativos de toda medida económica.

Otras personas consideramos que existen circunstancias en las cuales los colombianos debemos pagar precios más elevados por algunos bienes para comprar la justicia social que se adquiere con el empleo formal de nuestros compatriotas. Y me atrevo a preguntar, ¿acaso no podría ser elegido presidente de Colombia en 2022 un “Petrochenko” si las votaciones trascurren en medio del resentimiento y la miseria derivados del desempleo creciente hoy? Prefiero pagar algo más a elegir aun socialista tropical.

 

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