Por: Alberto Donadio

Aranguren acusó

Absolvió La Justicia Penal a Mario Aranguren, exdirector de la Uaif, Unidad de Análisis e Información Financiera.

Estuvo preso un año, y cuatro años procesado por abuso de función pública, concierto para delinquir y peculado en el escándalo de las chuzadas del DAS. Se le imputó pedir información reservada sobre magistrados de la sala penal de la Corte Suprema de Justicia, periodistas y defensores de derechos humanos.

En una entrevista, Aranguren afirmó que en esos cuatro años “sentí que el mundo se me había acabado” y que lo que más lo afectó fue “estar privado de mi libertad, alejado de mi familia, y la difícil situación económica”.

Aranguren pudo probar su inocencia. Pero hay varias personas que siendo inocentes fueron injustamente acusadas y condenadas porque Mario Aranguren, cuando fue director de la DIAN, mantuvo vivas unas acusaciones falsas e inicuas que heredó de su antecesora Fanny Kertzman y del exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo.

Una víctima del verdugo Aranguren es Gregorio Obregón Rubiano. Tiene 69 años. En 1999 era presidente de la junta directiva del Banco Andino cuando la DIAN formuló contra él la acusación falaz de que se había robado $112.000 millones de los impuestos que el banco recaudaba por cuenta de la DIAN.

Hace 14 años Obregón reside en Estados Unidos, sobrevive como empleado de un casino. En 2003 el liquidador del Banco Andino ya le había devuelto a la DIAN tres cuartas partes de los impuestos, pero Aranguren ordenó que la DIAN siguiera pagando a un abogado para acusar penalmente a Obregón. Además, Aranguren, en declaraciones públicas, señaló que Obregón y los directivos del Andino se habían robado $200.000 millones, pues sumaba los intereses. Todo eso era falso de cabo a rabo, porque en las liquidaciones se reconoce el capital, no los intereses, y falso porque no hubo robo.

En 2005 la DIAN reconoció que había recuperado la totalidad de los impuestos. El liquidador del banco pudo pagar a la DIAN y a todos los clientes, precisamente porque nadie se robó un peso. Es la única liquidación de una entidad financiera donde nadie perdió plata.

Aranguren no se retractó de las acusa ciones. No se dio por aludido frente a esta sentencia de José Saramago: “Avergonzarse y arrepentirse de los errores cometidos es gesto que se espera de cualquier persona bien nacida y de sólida formación moral”. Cuando fue absuelto, Aranguren dijo: “Cesó la horrible noche”. Para Gregorio Obregón y las demás víctimas inocentes de la persecución infame de Aranguren la horrible noche dura ya 14 años y no ha cesado.

 

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