Consulta anticorrupción: lo que debe saber

hace 1 mes
Por: Columnista invitado

Argentina tenía que ganar, lo hizo y nada más

Si bien el equipo de Alejandro Sabella pudo marcar de manera temprana, gracias a un error propio de un debutante en este Mundial como lo es Bosnia, careció del volumen ofensivo y la claridad en el último cuarto de cancha que se esperan de un candidato al título.

Argentina tuvo un triunfo burocrático, de trámite, que suma y sirve, pero que no será recordado. Además, que tiene luces y sombras.

Alejandro Sabella quiso experimentar en un momento, justo lo que no hizo en la eliminatoria, y sacrificó calidad en ataque para tratar de fortalecer un equipo en la parte defensiva y en la mitad de la cancha.

Lionel Messi lució solo en los primeros 45 minutos y por ello se le vio tratando de resolver en jugadas individuales que no dieron resultado en un principio.

Por su parte, Bosnia supo leer las fallas de los sudamericanos en defensa y atacó por los costados y en los espacios que había entre la línea de volantes y la defensa. Sin embargo pecó en la definición, lo que siempre les va a pasar factura en un Mundial. Los bosnios tomarán nota de esa lección.

El punto positivo lo saca Argentina una vez Messi marcó el tanto que, si bien sirvió para tener un parte de tranquilidad, no cambió de manera significativa al equipo que, en últimas, hizo lo suyo: comenzar ganando en un Mundial en el que es candidato.

Por obligación, los de Sabella tienen que pasar a octavos de final y solucionar los problemas que otro equipo de mayor categoría no va a perdonar.

Pero hablemos de Messi, el 10, el que todos querían ver por su prestigio en el Barcelona y su hasta ahora poca fortuna en las Copas del Mundo.

Lionel lució mejor en el segundo tiempo porque tuvo más socios, como Gonzalo Higuaín y Fernando Gago, que le tocan en corto y comprenden sus jugadas. Las figuras, los cracks como él, necesitan marcar goles para sentirse en su entorno y desde 2006 ante Serbia, el 10 no marcaba un gol, lo que se le notó con el grito de celebración que también fue un desahogo. Ese es el voto de confianza que necesitan este tipo de jugadores y que en últimas necesita Argentina para seguir su sueño en Brasil.

 

Gustavo Alfaro.

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