Por: Antonio Casale

Argentinos

Jorge Sampaoli con Chile, Ricardo Gareca con Perú, Gerardo Martino con Argentina y Ramón Díaz con Paraguay.

Cuatro técnicos argentinos disputarán las semifinales de la Copa América. A ellos debemos sumar los nombres de José Pékerman, Diego Simeone, Alejandro Sabella entre otros con buenos resultados en sus respectivos trabajos. Eso para nombrar los cientos de técnicos de esa nacionalidad que son exitosos alrededor del mundo.

No es casualidad. En Argentina la profesión de entrenador existe y presentar credenciales es requisito. La ATFA, asociación de técnicos del fútbol argentino cuenta con todo tipo de capacitaciones, no sólo para quienes quieran ser entrenadores, también para preparadores físicos, psicólogos deportivos y lo que es más importante, para los formadores de categorías juveniles e infantiles. Los cursos se pueden hacer presenciales o virtuales, aunque los exámenes finales son presenciales. Ellos hace muchos años entendieron que el negocio del fútbol requiere de gente altamente capacitada para todos los menesteres.

En Colombia seguimos en pañales. Alguna vez se creó una asociación de técnicos que nunca obtuvo sus frutos. Mientras no sea obligatoria la presentación de las credenciales seguiremos a la de Dios, esperanzados en los pocos técnicos, no es coincidencia que sean los más exitosos, que por su cuenta se capacitan en el exterior, como Pinto, Rueda, Osorio y algunos más.

Mientras no se organicen las divisiones menores de los clubes como un plan auditado por la Dimayor, cada quien seguirá haciendo lo que quiera, poco o mucho, pero de manera desorganizada. Sin embargo, para que esto cambie es necesario comenzar por profesionalizar la actividad de los entrenadores para todos los niveles. Así como también habrá que profesionalizar la actividad de dirigente.

Debemos reconocerlo, entre Colombia y Argentina hay mucho más que la distancia que se vio el viernes. Que esta brillante generación de jugadores no nos haga olvidar la realidad. A pesar de los millones de dólares que circulan en nuestro fútbol, son muchas las materias pendientes en infraestructura y si se aprovechan las vacas gordas para invertir en ella habremos desperdiciado la oportunidad más clara de ponernos a la par de los grandes del continente.

 

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