Por: Catalina Ruiz-Navarro

Arroz Gracias, pero no, gracias

Esta semana le llovieron críticas al restaurante japonés Osaki por anunciar un producto llamado el “Arroz Gracias”, un arroz de “pollo molido” con huevo y tajadas, que por módicos $8.500 los patrones podrán pedir a domicilio para “agradecerles” a “porteros, personas del servicio, conductores, niñeras” y “cualquier otra persona a la que quiera agradecer”, aunque algo me dice que nadie pide Arroz Gracias para agradecer al jefe por la oportunidad laboral o para impresionar a la suegra.

Por supuesto, este casi casi que “platillo humanitario” solo está disponible para pedir a domicilio, no vaya a ser que a la niñera le dé por sentarse a la mesa en el restaurante. ¡¿Se imaginan?! Que de pronto leyera la carta completa y se diera cuenta de que su patrona come pechuga magra mientras a ella le muelen las sobras como si fuera un perro. Seguro eso llenaría su corazón de recíproco “agradecimiento”.

En respuesta, Osaki sacó un comunicado en donde dice que “es mucho más discriminatorio pasar por el frente de nuestros colaboradores [empleados] con pedidos de comida y no tener un gesto de cariño y agradecimiento con ellos”. El restaurante no entiende que no son sus colaboradores, son sus empleados, darles comida en su jornada laboral no es “cariño”, son derechos laborales. Esa idea de que las personas que hacen trabajo doméstico y de cuidado “colaboran” también es clasismo, porque el médico no nos “colabora”, y el abogado menos, ¿o es que a Abelardo de la Espriella le llevan arroz con pollo viejo para “agradecerle” por “colaborar”?

La polémica llevó al gerente, Noel Ramírez, a hablar en los medios y se refirió al personal doméstico como “nuestros porteros” y como “la persona que está conmigo o que está en mi edificio”. Esa idea de que el personal de servicio y seguridad es “nuestro” y que simplemente “está” es una forma de pensar que viene de los tiempos esclavistas, cuando los amos también les molían a sus esclavos las sobras.

En palabras de Ramírez, el concepto del Arroz Gracias consiste en darles comida a sus empleados “sin que le costara a uno más, sin tener un cobro exagerado”, como el que que se pagaría por verduras frescas o un filete entero de proteína. Las críticas al restaurante no se deben a un “problema de comunicación”, como dijo el gerente, no es una “confusión” o un “error al expresarse”. Al contrario, el problema de comunicación es que pelaron el cobre y mostraron su clasismo de la manera más diáfana y precisa.

A Osaki le dijeron clasista porque lo es. La diferencia entre el Arroz Gracias y el calentado es el clasismo. El calentado se llama calentado porque no pretende ser nada más que las sobras del día anterior revueltas y calentadas. El Arroz Gracias pretende revestir de bondad y benevolencia a la misma reutilización de las sobras. Los ricos creen que sus agradecimientos están hechos de oro y que hasta llegan a compensar un sueldo miserable. Pero los agradecimientos no reemplazan los derechos laborales.

@Catalinapordios

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2019-09-26T00:00:12-05:00

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2019-09-26T00:15:01-05:00

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Arroz Gracias, pero no, gracias

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