Arte & fuego

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¿Cómo pueden responder el arte, la filosofía y la literatura al reto del aislamiento y la distancia? ¿Cómo crear, pensar y comunicar en la era de los desastres y las pandemias? Cristina Fuentes e Izara García propusieron tales preguntas a un grupo de escritores, académicas y comunicadores. El resultado es Academia Hay, y desde el día de ayer se encuentra a disposición de navegadores y lectores en la página digital del Hay Festival. Internacional, interseccional e interactivo.

Tres clases magistrales, por lo pronto. O como lo prefiero, tres encuentros diseñados para mentes inquietas. Para ver y escuchar cuando usted quiera, desde su celular, su computador o su tableta. El objetivo es modesto: encontrarnos a pesar de la distancia, el obligatorio encierro y el sacrificio de los más a los dioses furiosos del dinero. Y aprender juntos, inquietarnos juntos, resistir juntos. Los instrumentos son modestos: la discografía casera, los libros apilados en el diván esperando su lectura, la memoria. Ante todo, la memoria.

Entre tres y cinco episodios en cada caso, realizados con las herramientas disponibles a la mano en el momento en que los gobiernos decretaron que deberíamos permanecer en casa para evitar la muerte y el contagio o tentar la muerte para “salvar” su economía. Se trata, sin embargo, de celebrar la vida y reinventar la memoria en un momento cruzado por la oscuridad y la muerte. Y de reinventar la memoria que es hoy el objeto de una verdadera guerra mundial cultural y narrativa.

Esa guerra enfrenta a quienes pretenden apoderarse de la memoria y nuestros rituales de contar cuentos para parar el tiempo. Congelarlo, y de tal manera cerrar de antemano el futuro o anularlo. En contra de quienes concebimos la memoria y el arte de contar como una máquina del tiempo capaz de producir el futuro. Me cuento entre estos últimos. Mirando el pasado, quisiera invitarlos a inventar juntos otro futuro.

Diferente de este presente extremo de muerte y encierro en el que parecemos condenados a no despertar de las pesadillas de nuestros padres y repetirlas una y otra vez. Podrían inspirarnos estas líneas que llegan desde el pasado, en el Codice Florentino, para quienes dicen gobernarnos en épocas como esta: “No seas tonto. No apresures tus palabras. No interrumpas ni confundas a la gente. Busca la verdad. No causes tristeza. No hagas llorar ni hieras. No muestres rabia ni siembres el miedo entre la gente”. Que es todo lo contrario de lo que están haciendo quienes dicen dirigirnos: Johnson, Bolsonaro, Trump y Duque. Y sus titiriteros.

Mi contribución a la guerra mundial cultural y narrativa que han iniciado es modesta y les resiste. Opone la risa, la memoria constructiva y el baile a su pesimismo y al miedo con el cual buscan opacar y someternos. Cinco episodios de arte y fuego hechos en casa, del pequeño escritorio a la sala. Una invitación no un regalo. Quedan entonces obligados a responderla.

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