¿Cuáles son las razones de la movilización?

hace 8 horas
Por: Valentina Coccia

Arte: terapia, sanación y talento

En la historia del arte muchos son los casos que relacionan el talento artístico con la locura o con la enfermedad. El caso de Vincent van Gogh ha sido uno de los que más controversias ha causado: al parecer, el renombrado artista padecía una suerte de esquizofrenia que le permitía visualizar el mundo de la manera en la que lo representaba. Marcel Proust, autor de En búsqueda del tiempo perdido, padeció toda su vida de un asma bronquial que lo condenó al encierro, esta condición hizo de su obra una creación catártica. Frida Kahlo también descubrió su talento mientras se recuperaba de su terrible accidente.

Estos casos nos hablan de cómo el instinto creativo también puede surgir después de un enorme padecimiento, presentándose, de alguna forma, como una herramienta de sanación. Hoy en día muchos terapeutas utilizan el arte como instrumento para vincular a sus pacientes con su enfermedad, y para ayudarlos a elaborar y a comunicar de manera positiva los procesos internos que sus enfermedades les imponen.

¿Por qué el uso del arte puede resultar tan valioso para la recuperación de un paciente? Aunque no soy médica ni terapeuta, me atrevo a decir que el arte puede formar parte de un proceso terapéutico, en primer lugar, porque es un lenguaje de comunicación no verbal. Muchas veces nos cuesta poner en palabras aquello que sentimos: para muchas personas, que un terapeuta les pida verbalizar su conflicto puede ser intimidante y aterrador. El arte permite que dichos conflictos se expresen de otra manera que no ponga a las personas en una posición vulnerable. Además de todo, el arte les permite a los pacientes revivir las situaciones que les han generado dolor de una manera positiva: reviven el conflicto en un entorno seguro, lo reelaboran y lo resignifican.

Además de todo esto, el proceso creativo le otorga propósito a la vida: si estamos aquí para algo es para crear. Para personas que han perdido su rumbo debido al padecimiento de una enfermedad física o psiquiátrica, el proceso creativo puede ayudarles a resignificar sus vidas. El arte vive de símbolos y metáforas, que por un lado son síntesis de su creador y que por otro involucran al autor en la creación de todo un nuevo universo.

En mi búsqueda sobre el uso del arte con fines terapéuticos, encontré algunos testimonios realizados por pacientes psiquiátricos de una clínica de Bogotá. Sus dibujos, sin duda, no estaban elaborados con fines estéticos ni tenían el propósito de que el paciente pasara por un proceso pedagógico, pero curiosamente este era el resultado al final del proceso. Los dibujos demostraban la evolución del paciente en su capacidad para profundizar en sus temores y conflictos: la representación de sus fantasmas se hacía cada vez más alegórica y más bella, desarrollando una inmensa capacidad expresiva y creativa. Los terapeutas que trataron a dichos pacientes evidenciaban que dicha evolución estética era también una muestra de la sanación o la mejoría de sus trastornos.

Encontrarme con dicha información me hizo pensar en que la clave para la pedagogía artística es tomar dicho proceso como una actividad de sanación: en mayor o menor medida todos padecemos de algún conflicto. Acercarnos al arte para sanar no solo nos permitirá elaborar nuestra desdicha, sino que además puede ayudarnos a descubrir talentos que desconocíamos. Atrevámonos a sanar y demos el paso para crear. Feliz semana, queridos lectores.

@valentinacocci4, [email protected]

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Arte: terapia, sanación y talento

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