Por: Manuel Drezner

Artistas olvidados

Una feria de arte como la que acaba de pasar pone en claro que las galerías están en un buen momento y que hay público entusiasta dedicado a comprar arte nuevo y que además está tomando en serio eso de volverse coleccionista, aunque el placer de adquirir una obra de arte debería ser sólo estético y no económico.

De todas formas, así muchos consideremos que algunos de los precios que han alcanzado muchas obras son irreales, por no decir absurdos, lo cierto es que el comercio del arte tiene una dinámica propia y a la larga eso debe beneficiar a la creación artística.

Pero lo que se echa de menos, no sólo en ferias de esta clase sino también en las exhibiciones de museos, es la resurrección de muchos ilustres artistas colombianos del pasado que han caído en injusto olvido y los cuales, en eventos como el que hemos citado, podrían ser resucitados y puestos ante el público, porque muchos de ellos tienen merecimientos que no justifican ese olvido. Un caso patente es el de Wiedemann, un ilustre pintor colombo-alemán que estuvo entre nosotros, creó obra de gran valor y dignidad y en forma misteriosa nunca se ha vuelto a mencionar.

Caso similar es el de Richter, artista de gran éxito en sus tiempos (Seguros Bolívar, en sus indispensables monografías anuales, le dedicó un libro) y del que pocos parecen recordarse hoy día. Marco Ospina, el precursor del arte abstracto en el país, persona de excelente producción y muy elogiado en sus tiempos, es otro caso de artista del cual en años nadie ha hablado. Lo mismo ha sucedido con Luciano Jaramillo, pintor tempranamente desaparecido, artista de imaginación desbordante, de uso increíble del color y de quien nadie se ha recordado desde su fallecimiento hace varios años. Caso similar es el de Augusto Rivera, quien incluso ganó uno de los salones de artistas colombianos y no sólo tuvo presencia en la pintura sino también en el teatro y supo combinar tradiciones indígenas con arte moderno mucho antes que otros lo hicieran. El mismo Armando Villegas, afortunadamente todavía entre nosotros, merecería tener más presencia en el mundo caprichoso del arte.

Se pueden citar otros nombres de artistas ilustres pero ignorados, como los de Gastón Betelli, Pedro Alcántara, Gonzalo Ariza, Julio Castillo, Pilar Caballero, Aníbal Gil Villa, Erwin Krauss y Samuel Montealegre, por mencionar sólo un puñado, para mostrar cómo esas galerías sólo están cumpliendo con lanzar artistas nuevos, pero poco o nada hacen para recordar a los creadores de ayer. Esto es no sólo pobre criterio sino incluso mal negocio y sería de desear que ésta fuera una situación que se corrigiera para bien del arte colombiano que las galerías dicen defender.

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