Por: Aldo Civico

Así es como Colombia puede ganar

El viento de cambio político está soplando con fuerza creciente en Colombia.

De hecho, un reciente estudio publicado por El Espectador revela que hoy el tema de la corrupción es prioritario entre los líderes de opinión del país. Además, los líderes que generan más confianza son Sergio Fajardo y Humberto de la Calle, a quienes los encuestados asociaron respectivamente con las palabras educación y paz.

Los resultados no tienen por qué sorprender. En la Colombia del posconflicto, el caso Odebrecht y las financiaciones indebidas de campañas hacen de la lucha contra la corrupción y la trasparencia temas centrales de la política. Es así que la encuesta reconoce a Humberto de la Calle por haber liderado el proceso de paz con competencia y trasparencia. Igualmente, a Sergio Fajardo se le reconoce la capacidad y la honestidad con las cuales gobernó las complejas realidades de Medellín y de Antioquia.

También es significativo que Alejandro Ordóñez y Óscar Iván Zuluaga quedaron como los personajes que más desconfianza generan. En la encuesta, ambos fueron asociados con la palabra corrupción.

A un año de las elecciones presidenciales, estos resultados invitan a una reflexión seria. Porque hoy en este país existe la oportunidad histórica de elegir el cambio.

De hecho, hoy en Colombia la elección ya no es entre conservadores y liberales, entre derecha e izquierda. Más bien, es entre un cambio que se puede dar y lo viejo que se quiere perpetuar.

Es entre un proyecto político moderno que radica en la transparencia y la competencia y uno que prefiere quedarse anclado en lo tradicional. Es entre un proyecto reformista que tiene el bien común como horizonte de su accionar y un cartel de intereses y de corrientes políticas al que no le ha dado vergüenza hacerles el guiño a los poderes criminales. Es entre un proyecto que quiere profundizar y hacer más fuerte la democracia y uno que quiere perpetuar posturas e intereses que son feudales y medievales.

Hoy los enemigos de Colombia ya no son las guerrillas. En cambio, los verdaderos enemigos de un futuro viable para el país son aquellos grupos de intereses que se resisten al cambio, a lo nuevo que avanza, a una modernidad abierta e incluyente.

Por eso, hoy la responsabilidad para el cambio político recae principalmente en la gran mayoría de colombianos honestos, que rechazan el clientelismo, la corrupción y el crimen. Son ciudadanos que en el pasado pueden haber votado por partidos de izquierda o de derecha, pero que hoy los convoca no una ideología en particular, sino la urgencia de construir un país moderno y en paz, que sea gobernado con competencia y trasparencia.

La responsabilidad recae también en aquellos líderes en los cuales los colombianos hoy confían más por su trayectoria de trasparencia y buen gobierno. En los próximos meses, frente a la tentación de competir por aspiraciones personales, los líderes del frente honesto tienen que priorizar la competencia por las mejores ideas y metodologías que permitan el cambio.

Por eso, solo una alianza fuerte, participativa y responsable de los ciudadanos honestos permitirá un verdadero cambio. ¡Colombia, no pierdas esta oportunidad!

 

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