Por: Columnista invitado EE

Así es Guajira Azul

Por: José Luis Acero*

Para quienes se preguntan por qué tanto alboroto con Guajira Azul, solo hay una respuesta: es el proyecto de transformación social a través del acceso al agua potable y saneamiento básico más ambicioso de la historia de Colombia que, además, pondrá fin a la deuda inmemorable del Estado para llevar estos servicios al departamento, donde se concentra la mayor población indígena del país, los Wayúu.

Con este programa y bajo el liderazgo del ministro, Jonathan Malagón, nos pusimos la meta de ampliar, durante el cuatrienio, la cobertura de agua potable y saneamiento básico del 4% al 70% en zonas rurales, del 90% al 96% en zonas urbanas; aumentar la continuidad del servicio de 9 a 16 horas al día; pasar del 26% al 86% de municipios con agua apta para el consumo humano; y elevar el tratamiento de aguas residuales urbanas del 24% al 68%.

Aunque estos indicadores suenan muy bien, el programa no se diseñó para elevar los índices del sector, sino para impactar directamente en el desarrollo inclusivo y competitivo de las familias de la región y en la reducción de la pobreza, teniendo en cuenta que el acceso al agua potable y saneamiento puede disminuir en más del 30% la incidencia de enfermedades gastrointestinales, mejora los índices de nutrición infantil, disminuye la inasistencia y deserción escolar, incrementa la capacidad productiva de la población y genera ahorros en el gasto de los hogares hasta en un 17%.  
Todo esto lo vamos a lograr con Guajira Azul, porque no importa cuántas intervenciones se hagan desde otros sectores, si no hay agua potable la realidad de La Guajira no va a cambiar.

La ejecución del programa movilizará recursos por cerca de $500 mil millones de pesos para realizar 128 intervenciones con un enfoque de sostenibilidad y diferenciado por regiones. Sin embargo, para diseñar Guajira Azul tuvimos en cuenta los errores del pasado; por eso los pilares del programa son la participación continua de la comunidad, la asistencia técnica permanente y la construcción de infraestructura adecuada a su entorno. 

En este sentido, se van a realizar alrededor de cuatro mil talleres de capacitación articuladamente con las autoridades tradicionales del departamento, como cerca de 58 mil visitas a hogares; lo anterior, con el objetivo de lograr la apropiación de las comunidades para la operación y mantenimiento de la infraestructura y, de esta forma, garantizar la sostenibilidad de las intervenciones.

¿Cómo empezamos?

El acceso al agua potable para las comunidades indígenas se asegurará utilizando el modelo rural de Pilas Públicas, que incluye componentes de innovación social con el potencial de ser un elemento integrador para llevar servicios del Estado como campañas de vacunación, control de nutrición, cedulación y capacitación en hábitos saludables, entre otros. 

Este modelo reduce la distancia y los tiempos de desplazamiento que emplean las familias indígenas para abastecerse del líquido, al pasar de una distancia promedio de 8 a 2 kilómetros; adicionalmente, la población ya no se abastecerá de reservorios contaminados por animales y tendrá acceso a agua potable.

Este año se inauguró el primer módulo de Pilas Públicas en la zona de Casa Azul en el municipio de Manaure, que proveerá de agua potable a cerca de 12 mil personas. El costo de este proyecto ascendió a $4.500 millones, de los cuales el 40% se utilizó para el fortalecimiento comunitario. La inversión también contempló, entre otras cosas, la optimización de una planta de tratamiento y la construcción de seis Pilas Públicas. 
Como resultado del proceso, por primera vez ya contamos con una organización comunitaria concertada y constituida en comunidades indígenas, y para la puesta en marcha se contrató el personal de la comunidad que operará y administrará el módulo, así como el personal de acompañamiento social, operativo y administrativo.

Es decir, la diferencia de este programa va a ser la gran inversión en fortalecimiento comunitario, porque no queremos grandes obras sin funcionar sino grandes obras de transformación social.

Otro logro obtenido durante este periodo del gobierno, sin duda, fue la creación de la empresa Sur Azul, que demostró la unión y el interés de siete municipios para garantizar la regionalización del servicio de acueducto en el sur de La Guajira, asegurando mejores condiciones en la prestación del servicio y convirtiéndose en ejemplo para otros lugares del país en los que se consolidarán esquemas regionales.

Desde el gobierno del presidente Iván Duque haremos que llevar agua potable a La Guajira se convierta en una causa nacional.  Por supuesto, habrá quienes, por intereses comerciales, económicos o políticos, querrán vernos fracasar, pero “La Guajira Azul” como la llamaron algunos, es una realidad; ya empezó y no va a parar hasta conseguir agua limpia, siempre y para todos. 

 

* Viceministro de Agua y Saneamiento Básico.

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