Por: Luis Carlos Vélez

Así será la defensa de la campaña Santos sobre Odebrecht

A medida que pasan los días y se hace cada vez más evidente el mecanismo que utilizó Odebrecht para meter sus dineros calientes a la campaña de reelección de Juan Manuel Santos y de colofón al plebiscito para la paz, también es más clara cuál será su defensa. El argumento de campaña será que todos los dineros que entraron a sus arcas fueron declarados debidamente, ya que, de acuerdo con la legislación vigente de entonces, no se estaba cometiendo ningún delito al recibir financiación de la empresa privada.

La justificación a utilizar es clara. Teniendo en cuenta el perfil de las personas involucradas en el manejo de los dineros que entraron a la campaña de 2014, difícilmente se dejó detalle suelto y, teniendo en cuenta lo débil de la ley, será muy difícil comprobar que los dineros de Odebrecht que contribuyeron al éxito de la reelección tuvieron contraprestación en la concesión de obras de infraestructura o privilegios en adjudicaciones. Las ventajas de vivir en el país de las leguleyadas.

Pero, como dicen en la calle, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. No puede ser que Colombia sea el único país donde se termine comprobando con certeza el ingreso de dineros de Odebrecht a la campaña de un presidente y a esta no le pase nada. Esto es tan inocente como suponer que fuimos la excepción de un pulpo de corrupción internacional, cuando es evidente que somos un país rampante en la trampa. Mejor dicho, Odebrecht se comió los dulces en todo lado, pero cuando llegó a la fábrica no tomó ni uno. Lalaland.

Así las cosas, si usted está pensando en cárcel o escándalo al estilo Perú, Ecuador o Brasil, es mejor que guarde las palomitas de maíz para Toy Story 4, que, dicho sea de paso, está buenísima, porque acá no pasará nada. Y lo peor es que eso es lo que se están diciendo entre las personas que participaron en la entrega y manejos de los dineros de la atribulada constructora. Es el argumento que los deja dormir tranquilos.

Solo queda entonces resignarse a que el CNE actúe con la contundencia que merece este caso. Esto es que por lo menos deje claro que una empresa extranjera no puede hacer aportes en campaña ya sea de manera directa o indirecta y que uno no puede andar recogiendo $3.800 millones en carros de esquemas de seguridad asignados a partidos políticos para luego hacer fiesta, según lo han dicho hasta ahora testigos directos en la investigación.

Se equivocan aquellos que aseguran que en Colombia no aprendemos de nuestra historia. Este episodio es la versión mejorada y amplificada del elefante de Samper en el 8.000; es Godzilla en esteroides en la campaña Santos. Sin embargo, el final es el mismo: “todo ocurrió a mis espaldas”. ¡Bravo!

PD. La gente de la campaña de Óscar Iván Zuluaga no debe celebrar esto como victoria, pues la única diferencia es que ellos no ganaron las elecciones, pero que los buscaron para lo mismo, los buscaron; los pillos de Odebrecht ganaban con cara y sello.

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2019-07-08T00:00:38-05:00

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2019-07-08T00:15:01-05:00

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