Conversatorio de Colombia 2020

hace 4 horas
Por: Fernando Barbosa

Asia en la bruma

En 1994 Colombia fue admitida en el PECC (Pacific Economic Cooperation Council). El paso siguiente fue buscar la participación en APEC (Asia Pacific Economic Cooperation), aspiración que no se logró y que posiblemente hoy, si se revalúa, no tenga gran trascendencia. El gran objetivo de estos mecanismos fue el de propiciar y consolidar una gran área de libre comercio que privilegiara mecanismos de apertura unilaterales y voluntarios. Colombia se inclinó por la estrategia política, abrió embajadas, pero no se comprometió con acciones de liberación del comercio.

A esto se sumaron cinco hechos que cambiaron todo el panorama. Primero fue la crisis de 1997 que desfiguró tanto al PECC como a APEC. PECC se convirtió en el think tank de APEC y Colombia, al no ser miembro de este último, ha visto menguada su participación. Segundo, la moratoria para recibir nuevos miembros en APEC que sigue vigente. Tercero, los vetos impuestos al gobierno de Samper. Cuarto, el giro de APEC hacia lo político, luego de los atentados a las torres gemelas de Nueva York, el 9/11. Y quinto, el surgimiento de nuevos proyectos como el TPP y el RECEP que están aún más lejos de nuestras expectativas.

El Instituto Lowy de Australia presentó el pasado 11 de julio su Índice de Poder en Asia que reclama nuestra atención. Entiende por poder “la capacidad de un Estado para dirigir o influir en el comportamiento de otros Estados, actores no estatales y el curso de los eventos internacionales (y, de manera más abierta) la capacidad para imponer costos y conferir beneficios que moldeen las alternativas de los otros”. Para ello evaluaron los recursos económicos, la capacidad militar, la resiliencia, las tendencias futuras, la influencia diplomática, las relaciones económicas, las redes de defensa y la influencia cultural de 25 países de la región.

Los resultados marcaron cuatro grupos: las superpotencias con más de 70 puntos, las grandes potencias con más de 40 puntos, las medianas con más de 10 y las menores. En el primer grupo quedan Estados Unidos (85,0) y China (75,5), y en el segundo Japón (42,1) e India (41,5). El tercer grupo de 13 lo encabeza Rusia (33,3), seguida por Australia, Corea del Sur, Singapur, Malasia, Indonesia, Tailandia, Nueva Zelanda, Vietnam, Pakistán, Taiwán, Filipinas y Corea del Norte.

Si miramos los índices en temas que puedan ser de nuestro interés, el panorama de objetivos sería este: a) relaciones económicas: China 94,9, Estados Unidos 64,5, Japón 57,1 y Singapur 44,5. b) Influencia diplomática: China 89,4, Estados Unidos 83,8, Japón 82,0 e India 72,5. c) tendencias futuras: China 83,0, Estados Unidos 60,0, India 55,6 e Indonesia 11,7. d) recursos económicos: Estados Unidos 91,7, China 91,3, Japón 32,9 e India 26,8

En medio del ambiente tan complejo que se vive a nivel internacional y los atoros que a nivel local tratan de impedirnos soñar, apostarle a una nueva estrategia para el Asia podría contribuir a mitigar las asperezas, pero —y eso es lo fundamental—, a generar nuevos aires de progreso. Tal propósito solo podrá ser posible si el gobierno y la academia renuevan sus posiciones y si el sector empresarial se resuelve, por fin, a hacer presencia decidida en esos mercados. Comprar no es suficiente como tampoco lo es vender. Requerimos crear puentes para atraer conocimiento.

 

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