Por: Columnista invitado

Atletismo: un año grande

El balance del atletismo en el año 2012 fue extraordinario, porque se lograron importantes resultados internacionales, incluida una medalla olímpica; demostró renovación y por lo tanto futuro, y ganó un desafío dirigencial de tamaña magnitud, que podría brindarle a Colombia nuevas herramientas para ese progresivo desarrollo de los últimos años.

Antes de los Olímpicos de Londres 2012, el equipo nacional participó en la XXV Copa Mundo, equivalente al Mundial de Marcha en Ruta, celebrado en Saransk, Rusia, y logró dos históricas medallas de oro en la categoría juvenil, con los andarines Éider Arévalo y Lorena Arenas, en 10 km, con marcas que los consolidan entre los mejores del mundo. Además, con Arévalo, Esteban Soto y Kenny Pérez, Colombia terminó en el segundo lugar general.

Para Londres 2012, el atletismo le aportó a la delegación colombiana 33 atletas, casi el 30% de la totalidad del equipo olímpico, la más alta cuota de todos los deportes presentes por nuestro país.

En los Olímpicos, Catherine Ibargüen, quien venía ocupando uno de los tres primeros lugares en el salto triple en los torneos mundiales previos, con la mejor marca del año, logró la medalla de plata, la más grande conquista del atletismo en nuestra historia. Además, como valor agregado, desde que llegó a Londres, como jefe de Misión tuve que protegerla de decenas de fanáticos que la asediaban, y limitar las entrevistas solicitadas por los periodistas de muchos países, en aras del cumplimiento de su programa de preparación.

También en Londres vivimos momentos de alegría con Luis Fernando López en los 20 km marcha, quien, cuando estaba cerca de conquistar una medalla fue descalificado; con Wanner Miller, noveno en el salto alto, y con semifinalistas como Paulo César Villar en los 110 metros con vallas, Rosibel García en los 800 y el relevo de 4x100 metros. En este certamen, Éider Arévalo y Lorena Arenas, dos de los tres únicos juveniles del equipo nacional, fueron vigésimos en los 10 km y quedaron perfilados hacia los podios de Río de Janeiro 2016.

Pero una de las más grandes satisfacciones del año vendría después de Londres, cuando se celebró en Barcelona el XIV Mundial Juvenil —que se realiza cada dos años— y Éider Arévalo ganó oro en 10.000 metros marcha, y Lorena Arenas, bronce, para reafirmar que estamos ante dos grandes del atletismo del inmediato futuro.

Para finalizar 2012, la dirigencia se propuso la tarea de conquistar para Cali la sede del Campeonato Mundial, categoría menores, del año 2015, un certamen que recibiría a más de 4.000 atletas de, por lo menos, 180 países, cifras no reunidas en ningún certamen deportivo realizado en nuestro territorio.

Este fue el mejor colofón para el maravilloso año del atletismo colombiano.

 

* Ciro Solano

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