Por: Antonio Casale

Atletismo y fútbol

Las medallas obtenidas en el mundial de atletismo por Luis Fernando López, en marcha, y Caterine Ibargüen, en salto triple, no son producto de la casualidad.

Son consecuencia de un trabajo serio, liderado por Coldeportes y ejecutado a la perfección por un grupo de profesionales que incluye a los atletas, pero también a sus entrenadores, algunos extranjeros y otros locales. Y a médicos deportólogos, nutricionistas, sicólogos y demás personas necesarias para obtener buenos resultados en el deporte de hoy. Lo anterior, comparado con el fútbol colombiano, marca realidades muy distintas.

Nuestros atletas son profesionales. Coldeportes les paga un sueldo con todas las prestaciones que exige la ley. Lo anterior asegura que no tengan preocupación distinta a la de dedicarse a entrenar para buscar los resultados que se esperan de ellos y que enaltecen a un país a través del deporte. En total son más de 200 deportistas de élite, en distintas disciplinas, que hacen parte de este proyecto financiado por Coldeportes y que comienza a ilusionarnos de cara a los Olímpicos del próximo año.

Lo cierto es que al fútbol le debería dar vergüenza: siendo el deporte que más inversión recibe por parte de la empresa privada, y recientemente del Gobierno, sus resultados siguen en deuda. No existe en la actividad balompédica, a pesar del apoyo financiero, un proyecto medianamente parecido al de Coldeportes con sus deportistas élite. Ni en la rama aficionada ni en la profesional. Nuestra liga es semiprofesional, nuestras selecciones, en todas sus categorías, siguen siendo manejadas con los pies.

En cualquier caso, es muy positivo que el país comience a mirar con fervor hacia otros deportes distintos al fútbol, que nos entregan mejores resultados. Y ya no hablamos de disciplinas de poco interés general como las pesas o el patinaje, que aún no es olímpico, pero que son deportes que nos brindan grandes satisfacciones frecuentemente. No, ahora se suman deportes como el atletismo, donde las grandes potencias invierten mucho dinero en sus exponentes. Qué bueno sería ‘desfutbolizar’ un poco el enfoque deportivo del país y lograr que la opinión les dé la importancia que se merecen a los deportes que sí están bien organizados y ofrecen oportunidades reales de triunfos, que a su vez significan espejos ganadores para esta sociedad que tanto lo necesita.

 

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