Por: Indalecio Dangond B.

Atrapados por el sensacionalismo

Últimamente al leer las columnas de opinión (sobre todo las de los domingos) de los principales periódicos y revistas del país, pareciera uno estar ojeando lo escrito por una unidad investigativa o las páginas de crónica roja.

Algunos importantes generadores de opinión cambiaron sus valiosos puntos de vista sobre temas relevantes de actualidad por violentas columnas contra adversarios personales. 

Si en la prensa escrita ha surgido una gran preocupación por la tendencia hacia el periodismo amarillista, por el lado de los noticieros de televisión y la radio las cosas se tornan aún peores. Algunos falsean la información, resaltan el morbo, incentivan la violencia y banalizan la vida social. El menú o corrientazo de todos los días está mezclado con videos de atracos, asesinatos, accidentes de borrachos, escándalos de políticos corruptos y los bochinches de la farándula criolla. Como si este país solo fuera eso. 

La guerra por la audiencia y la moneda, ha hecho que los periodistas de los grandes canales olviden que las noticias deben ser veraces y sobre todo, que dada su influencia en la sociedad, deben evitar el sensacionalismos y las exageraciones en la información. También es de vital importancia que controlen las imágenes que emiten para no faltar el respeto a la audiencia, a las víctimas y a sus familiares. Esta semana hubo una buena dosis de periodismo sensacionalista con los ladrones de las tapas de las alcantarillas de Bogotá, los familiares de las victimas del edificio Space de Medellín y los acostumbrados videos de los atracos en Barranquilla.

Claramente el periodismo amarillista y la morbosidad de las noticias está aumentando cada día de forma preocupante y para nadie es un secreto que está –en mayor o menor escala- en todos los medios impresos, radiales y televisivos del país. A ratos nos cuesta trabajo distinguir cuáles son los serios y cuales son los sensacionalistas. Lo peor del asunto es que algunos medios con una trayectoria de credibilidad están incurriendo en el error de introducirse al sensacionalismo ante el temor de que la competencia acapare sus grupos de lectores, oyentes o audiencia que no comulgan con su línea editorial. 

Es cierto que es la audiencia quien decide qué va a consumir, y qué estilo le gusta, pero no se les olvide que los medios tienen una función social y que a través de la información y la forma de transmitirla pueden generar cambios y desarrollo. Ojalá reflexionen!

NOTAS VARIAS: 1) El movimiento Dignidad Agropecuaria le quitó el liderazgo a la SAC, Fedecafé y Fedepapa. Ahora son ellos los que están negociando la agenda del agro con el gobierno. 2) La absurda ley de impedimentos, tiene al ministro de Agricultura con las manos amarradas frente al grave problema que afrontan los pequeño cultivadores de palma en Tumaco y Puerto Wilches que perdieron sus cultivos por problemas fitosanitarios. Ahora tendrán que esperar que la ministra de Transporte –que no tiene idea del tema- sea quien les resuelva el problema. Que locura de país! 3) Comparto el fallo proferido por la Supersociedades respecto al caso de Mónica Semillas Colombia (un tatequieto a los tramposos de los incentivos del Estado), pero me parece sumamente peligroso que esas sentencias no tengan un control de legalidad o una segunda instancia por parte de la rama judicial. 4) Los hermanos godos completaron sus cuotas burocráticas esta semana en el gobierno con la presidencia del Banco Agrario y el Incoder. Los senadores Roberto Gerlein y Hernán Andrade están que bailan en un solo pie. Bienvenidos al “Pacto Nacional” por el sector agropecuario.

@indadangond 

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