Por: Beatriz Vanegas Athías

“¿Aún vive la señora?”: Medimás EPS

En dos ocasiones un anónimo encargado de atención de Medimás EPS, Bogotá, ha llamado a la profesora Sandra Luz Páez Clavijo para hacer la pregunta que da título a esta columna. La señora por la que preguntan es la madre de la profesora y se llama Elisa Magdalena Clavijo viuda de Páez a quien el 17 de mayo de 2017 después de una mamografía realizada por su cuenta, se le dictaminó dos meses después, que tenía cáncer de mama en fase 1. La profesora Sandra Luz Páez, es una maestra de Literatura que ha educado con fervor y rigor a generaciones de colombianos en el departamento de Santander, con el objetivo de que sean buenos ciudadanos a través de la formación de lectores y escritores que usen la palabra y no las armas. La profesora paga impuestos, ha realizado todos sus estudios no para ascender en el escalafón (eso es importante, claro), sino para ser mejor maestra cada día. No hay en su hogar una sola comodidad producto de un fraude o de un negocio sucio. Paga puntualmente grandes cantidades de dinero en pensión y salud, cuotas moderadoras y todas las arandelas que este sistema perverso exige en Colombia dizque para que vivamos mejor.

Pero su madre se muere día a día porque esa mafia llamada Medimás EPS se niega con todas las dilaciones y argucias burocráticas inimaginables, a suministrarle los ciclos de quimioterapia que frenarían esta enfermedad que, pese a Medimás, aún no ha destruida a la señora Elisa Magdalena. He aquí una crónica de la desidia y de la manera cómo esta EPS mata a cuenta gotas a sus usuarios y atormenta la vida de los familiares del enfermo: autorizaron la primera sesión de quimioterapia de la señora Elisa y la hicieron el 4 de julio 2017;  la segunda un mes después,  el 4 de agosto, para conseguir esto los familiares iban cada dos días a las lujosas oficinas de Medimás ubicadas en  la calle 52 con 31 de la ciudad de Bucaramanga. Para intervenir quirúrgicamente a la señora Elisa Magdalena deben realizarse antes, cuatro sesiones por ciclo, es decir, una sesión por semana, un ciclo dura un mes. La primera sesión de quimioterapia empezó el 1 de septiembre. Y para la 2a, 3a y 4a quimioterapia tocó esperar un mes. La última quimioterapia fue el 2 de octubre y desde esa fecha se está esperando el segundo y tercer ciclo.

En el país de las falacias y de las mafias que es Colombia, puede leerse que la Misión de Medimás EPS es: “Medimás EPS es una aseguradora en servicios de salud cuya misión es gestionar el riesgo de manera confiable, humanizada y eficiente a través de un equipo comprometido con la satisfacción de los usuarios.” Nada más lejano. La profesora Sandra Luz Páez y su madre, la señora Elisa Magdalena, han tenido que vivir una película de horror cuya banda sonora es la voz en of de empleados negligentes e insensibles que posan de eficientes, formulando vía telefónica preguntas reiterativas como: ¿Cuándo se le hizo la última quimioterapia? ¿Qué medicamento hace falta? Pero el colmo de la ignominia ocurrió cuando en dos ocasiones han preguntado: ¿Aún vive la señora?

En medio de la impotencia que invade a esta familia, han acudido a las herramientas que ofrece la ley  (¡La ley de Colombia!) y presentaron una denuncia por interposición de barreras de acceso al servicio de salud a la Personería de Bucaramanga (22 de diciembre 2017); Defensoría del pueblo, regional Santander (26 de diciembre); Superintendencia de salud (26 de diciembre) y la Procuraduría General de la Nación, Regional Santander, Provincia Bucaramanga (27 de diciembre 2017) Pero nada, nada puede contra esta mafia de la salud, que, como he dicho en reiteradas ocasiones a través de este espacio, está matando más gente que el conflicto entre paramilitares y guerrilleros.

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