Por: Lisandro Duque Naranjo

Aurelio el mejor, pero…

Parece que muchos militantes del Polo van a votar por Gustavo Petro para la Alcaldía de Bogotá, y la mayoría lo hará no tanto por simpatía hacia este candidato, como por contribuir a la derrota del tutor de Peñalosa, Álvaro Uribe.

Desde mi condición de simpatizante del Polo lamento que este partido haya carecido de la fluidez necesaria para propiciar esa discusión antes de decidirse a lanzar la candidatura de Aurelio Suárez, acto que puso su nombre en un punto de no retorno. El voto en contra era una opción que el Polo hubiera podido permitirse, ahorrándole a su gente el dilema moral de escoger entre su candidato, un intelectual de excelencia pero con insuficiente reconocimiento público, y el candidato del “progresismo”, quien a pesar de ser tan resbaloso, pinta como el único que podría librar a Bogotá de la recaída en la enfermedad uribista de que es portador el candidato Peñalosa.

De paso se le hubiera evitado a Aurelio Suárez el decepcionante descubrimiento de la cantidad de petristas de clóset que le simularon lealtad durante la campaña, por disciplina de partido, y que a la hora de meter su voto lo hicieron por quien le sacó la maleta al Polo hace rato. Uribe Vélez, definitivamente, desbarata un balín, y con tal de no verlo tomando tinto a caballo por la séptima, cualquiera es capaz de darle un receso dominical a sus convicciones e irse detrás de quien le niegue otra oportunidad sobre la tierra. Es que él a todo lo que se le arrima lo daña: los verdes ya no existen, Lucho da tristeza, Peñalosa se volvió bajito.

Así como a Peñalosa, si es que pierde hoy —en este país nunca se sabe—, lo hundió esa mala compañía, al Polo le dañó el caminado el anapismo luego del triunfo hace cuatro años. El llamado a interrogatorio de 17 concejales: de la U, de Cambio Radical, del liberalismo, del Partido Conservador, de los verdes, del PIN y dos apenas del Polo (uno de los cuales, Wilson Duarte, siempre ha sido un tránsfuga que ignoro por qué no lo expulsan), no ha servido para que la opinión valore con quiénes de verdad gobernó y se dejó enredar Samuel en negocios turbios. Nada más de la U son 7. Pero infortunadamente el Polo tampoco se pellizcó a tiempo y desde su honradez ni siquiera maliciaba esa rapiña por la que los medios, y ahora la opinión, le están pasando cuenta de cobro.

Creo que el impacto que con su breve y excepcional gestión en la Alcaldía ha suscitado Clara López no alcanza para resarcir a su partido de un castigo electoral que no se merece, salvo por lo incauto. Ni tampoco para catapultar en una operación express la figura de Aurelio. Ha sido muy útil, sí, para abrirle a ella un horizonte promisorio, de dimensión nacional, que a mediano plazo le permitirá al Polo recuperar el hilo perdido.

***

Jueves en la mañana: acabo de leer que Petro se fue arriba en las encuestas y dejó tan regado a Peñalosa que éste incluso puede llegar de tercero, dejándole a la Parody el segundo puesto. Me gusta eso. Creo que hasta podría darme el lujo de votar por Aurelio, quien sin duda es el mejor candidato. Pero la decisión final la tomaré cuando esté frente a la urna, pues allí puede asaltarme la mala leche de desear que la derrota de Uribe sea aplastante. En lo que sí carezco de dudas, es en que mi voto para Concejo será por Jaime Caicedo, el 10 en el tarjetón.

Y para que no todo lo que se diga sobre Aurelio Suárez sea grave o solemne, les cuento a mis lectores lo que me respondió cuando le pregunté qué haría después de saber los resultados: “Me quitaré el disfraz de candidato y al día siguiente me iré de rumba la noche de brujas”.

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Moción de procedimiento, compañeros.

El movimiento estudiantil debiera tener claro que al Gobierno no le preocupa que esté en paro, sino que se movilice como lo ha hecho masivamente estos días. De modo que no debiera sacrificar el semestre académico.

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