Por: Columnista invitado

Autogol

“Qué bueno que Brasil no es hoy la Colombia de 1994. Qué bueno que la propia Colombia de estos días no es más como la Colombia de 1994”.

Así comienza su crónica desde Colombia la periodista de Folha de São Paulo Sylvia Colombo, enviada por el diario brasileño para cubrir las elecciones del domingo. Como muchos, Colombo no pudo sustraerse a la apertura del Mundial. Informada de los homenajes que recordarán en estos días el vigésimo aniversario del asesinato de Andrés Escobar, Colombo recordó que hubo un autogol mucho más doloroso en la historia de los mundiales que el que anotó Marcelo el jueves en el Itaquerao.

El lateral de Real Madrid marcó el primer gol en contra de Brasil en la historia de las Copas de la Fifa. Iban apenas seis minutos de juego y Croacia ganaba 1-0. Se cortó la luz en una parte del estadio y la tarde se puso negra. Era el inicio menos indicado para un Mundial que sigue en medio de huelgas, protestas callejeras y denuncias de negociados. Y de feos insultos. Aficionados de clases medias acomodadas que pagaron US$500 el boleto no dejaron a la presidenta Dilma Rousseff ni siquiera celebrar un gol. Suerte que aparecieron Neymar y un árbitro japonés. Marcelo respiró aliviado. Acaso temía convertirse en un segundo Barbosa, el arquero “culpable” del Maracanazo de 1950. Su autogol ahora es anécdota. Respiró también Dilma, junto con millones de brasileños y con la propia Fifa.

El recuerdo amable que hace Colombo de la figura de Andrés, que contrapone a la violencia de los años narcos, habla también de tiempos de soberbia. En los que “éramos campeones antes de jugar”, con jugadores que viajaban al Mundial de Estados Unidos y hasta compartían concentración con periodistas y aficionados que alimentaban la euforia. “Nos metieron mucho cuento y nosotros lo creímos”, llegó a decir el propio Andrés. La Colombia que debuta mañana en Brasil ante Grecia es hija de otros tiempos, afortunadamente distintos. Pero también hija de un equipo que, el fútbol lo sabe, llegó a jugar partidos memorables.

EZEQUIEL FERNÁNDEZ

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