Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Aventura y Empresa

EN LA PASADA FERIA DEL LIBRO DE Bogotá presentamos 8.848, Everest: Sueño de uno, sueño de todos, una publicación de Aguilar-Santillana que cuenta la historia de la expedición "Epopeya, Everest sin límites 2010", en la cual un equipo de empresarios colombianos gestó y participó de la expedición y generó la posibilidad de que Nelson Cardona se convirtiera en el primer latinoamericano con prótesis en alcanzar la cumbre del Everest.

El prólogo del libro fue escrito por Albert Bosch, un empresario y aventurero español que junto con el colombiano Rafael Ávila acompañó a Nelson a la cumbre. Bosch también presentó su propio libro, Espíritu de Aventura: Los 7 retos del emprendedor, en el cual realiza una reflexión que promueve una actitud emprendedora y establece la relación  entre el emprendedor o empresario y el aventurero. Albert Bosch, quien ha logrado las cumbres más altas de cada continente y ha participado en siete competencias París-Dakar,  señala las condiciones que como aventureros o empresarios tenemos que vivir si queremos alcanzar nuestras metas.

Bosch hace evidentes los caminos de peligro y oportunidad, incertidumbres y dificultades que viven los empresarios grandes, medianos y pequeños. La aventura empresarial implica riesgo y resultados inciertos, pues sin duda son muchos los intentos que se quedan en el camino. Iniciar una empresa y desarrollarla es permanecer con la incertidumbre. Pero la incertidumbre es un vivero de oportunidades, pues nos obliga a sacar de nosotros lo mejor. El empresario está siempre expuesto a un ambiente cambiante y de su capacidad de lectura del entorno depende su posibilidad de éxito. 

En una sociedad que ama la seguridad, la idea de asumir riesgos parece antisocial. No obstante, el riesgo es una condición para hacer empresa. Como dice Bosch, el emprendedor “debe identificar las fuentes de peligro para minimizarlas con acciones concretas”. Para tomar riesgos debemos prepararnos, entrenar los sentidos para buscar alternativas, desarrollar capacidades.  De acuerdo con Bosch, la experiencia, el entrenamiento, la serenidad, la capacidad de análisis y la intuición son claves para avanzar en entornos de elevado riesgo. Estos son los momentos críticos en las decisiones empresariales.

Con la maestría que sólo la experiencia puede dar, Bosch habla de otras similitudes entre el empresario y el aventurero. Habla de la existencia del fracaso como condición de existencia del éxito; para él,  pensar en grande es atreverse a fracasar. Hay que saber gestionar la relación entre éxito y fracaso y ser capaz de reaccionar en ambas circunstancias. Bosch también habla del papel que juega la intuición para soportar decisiones, pues más allá del conocimiento y la racionalidad, el empresario necesita una alta dosis de inteligencia intuitiva. Habla de la ambición como condición para proponerse y alcanzar grandes metas, y del trabajo en equipo y los momentos de soledad del líder, y cierra refiriéndose a la “buena suerte” como algo que nosotros gestamos como antesala a oportunidades que siempre están ahí.

Recomiendo la lectura de este libro no sólo a empresarios y emprendedores, sino a padres y madres que pretenden proteger a sus hijos de todo riesgo, y generan en ellos limitaciones y niegan oportunidades de desarrollo personal.  

 

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