Por: Alberto López de Mesa

Babel horizontal

En el periódico El Mundo, de España, el sociólogo John Müller pública un artículo titulado “La mano negra tras las crisis de Chile y Colombia”, sustentado en la estadística de mensajes digitales realizado por el Centro de investigaciones informáticas Alto Analytics, con lo que se demuestra que desde la ciudad de Caracas se emitieron la mayor cantidad de mensajes con información falsa sobre la realidad social y política de la región, todo para denunciar que Venezuela incitó e influenció las multitudinarias manifestaciones sociales que se dieron el año pasado en Chile y Colombia. ¡Qué ridiculez! Exclamé para mí. Argumentar que ¿no sé cuál secta u oficina de la dictadura bolivariana? manipuló, con trinos y memes, las conciencias de los que, en las calles, marchamos en protesta contra las políticas de los gobiernos que nos empobrecen, que violan nuestros derechos a salud y educación de calidad, es más que un exabrupto.

Hacen el ridículo el periodista y el periódico desconociendo las nuevas conciencias que germinan entre las ciudadanías del mundo, por supuesto que la telefonía móvil, las plataformas digitales están transformando las interrelaciones humanas, tan trascendental como la Revolución Industrial en el siglo XXI es la Revolución Comunicacional que vivimos en el presente. La cibernética tumbó la torre de Babel, ahora en el plano horizontal las lenguas no se confunden, se fusionan, el Árbol de la ciencia, del bien y del mal ya no está prohibido, todos comemos de sus frutos.

Desde siempre los gobernantes, las castas dominantes se han atribuido el control de la información que en muchos casos fue el conocimiento mismo. Faraones y monarcas de la antigüedad mantenían en sus palacios a los sabios, a los druidas; también han controlado los formas comunicativas, a los escríbanos, los heraldos, los mensajeros. La iglesia católica resguardo documentos de la biblioteca de Alejandría que pudieran contradecir los misterios bíblicos, en la inquisición queman a los que poseían saberes opuestos a sus dogmas. Fue la invención de la Imprenta también una revolución tecnológica que permitió la divulgación del conocimiento, el libro popularizó la información, puede decirse que democratizó el saber. En la modernidad la Prensa independiente generó “Opinión pública” un concepto que cuestionó la institucionalidad, de hecho, por su influencia en la política y en la conciencia colectiva se le considera “el cuarto Poder”; Desde la Segunda Guerra Mundial, la centrales de inteligencia militar de las potencias se adjudicaron el control de las tecnologías para las comunicaciones, la comunicación satelital, los radares y durante mucho tiempo mantuvieron en secreto desarrollos de la cibernética, la comunicación digital, la telefonía celular, hasta que Apple y Microsoft invaden el mercado con computadores y se inicia el tiempo de la internet, la telefonía celular y a la sociedad de consumo se le oferta toda suerte de cacharro de tecnología digital. Ahora llevamos la información en el bolsillo y cualquiera con su teléfono puede registrar una noticia y divulgarla en tiempo real.

Entonces, sobre las manifestaciones de protestas populares, los telenoticieros, la radio y la prensa oficialista, se ocupa en mostrar los disturbios, los actos vandálicos, destacan las quejas de los dueños de negocios perjudicados por los paros y las marchas, entrevistan a ideólogos que demuestran la inviabilidad de las demandas de los manifestantes. Al mismo tiempo en las redes sociales los comprometidos con las protestas publican imágenes de abusos de autoridad por parte de la fuerza pública, videos que comprueban infiltración de agitadores profesionales de la misma policía, divulgan tomas Panorámicas de la multitud colmando avenidas y plazas, registran las expresiones artísticas, las arengas más lúcidas y estéticas, montan parodias de las medidas gubernamentales, caricaturizan al mandatario, entre otras formas panfletarias. Así vemos las varias caras de la verdad. Unos y otros enfatizan lo que más convenga a su interés, todos los bandos manipulan la información, la ventaja es que ahora se compite por la credibilidad y el público es a la vez generador de información

Lógicamente, el periodismo, las empresas comunicadoras, reconociendo la influencia de las redes sociales, también ocupan para si los mejores espacios de las plataformas. Los columnistas de opinión ya no se conforman con los lectores, ahora hacen para Facebook, para Instagram, para Twitter, un vídeo en el que leen personalmente su columna de opinión. Las grandes cadenas de televisión y los periódicos de prestigio ya están en las redes.

El Establecimiento, los poderes económicos y políticos procurarán cada vez más controlar el caudal informativo en la ciberrealidad.

Los pronósticos más acuciosos avisan que la internet, las plataformas digitales, más pronto de lo que nos imaginamos, serán un instrumento de registro, caracterización, seguimiento y control del individuo, esa es la gran paradoja de la democracia en la era digital, entre más tecnológica sea la participación de las ciudadanías, más sofisticado será el control sobre las conciencias.

Es pues, una ridiculez pretender que la humanidad deje de ser gregaria en el ciber espacio, hace el ridículo quienes descalifiquen las concientización multitudinaria, por el echo de que se recurra a las redes sociales para convocar, para debatir, para competirle al Establecimiento en credibilidad.

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