Por: Columnista invitado EE

Bailando al ritmo que nos tocan

Por Henry Garay Sarasti*

Es indudable que los sobresaltos de la economía mundial, generalmente originados por trinos que algunas personas no dudan en calificar de irresponsables, acaparan la casi totalidad de la atención de analistas y tomadores de decisiones. Pero más allá de esta primera impresión de irresponsabilidad, surgen algunas explicaciones, sin lugar a dudas especulativas, sobre lo que subyace en esta estrategia de cambiar el ritmo al que debemos bailar todos.

El origen de la guerra comercial entre Estados Unidos y China pareciera producto de un compromiso electoral: Estados Unidos primero. Pero por el formato escogido para medir reacciones, como son los trinos en la red social, queda abierta la posibilidad para considerar otras causas más estructurales y profundas.

Se podría pensar que se trata de una estrategia geopolítica, concebida para contrarrestar e intentar minimizar los nuevos liderazgos surgidos después de la COP 21 de 2015 en París, tras la ratificación de la gran mayoría de países de la comunidad internacional de su intención de modificar sus modelos de desarrollo económico, en favor de un modelo de desarrollo sostenible, y la posterior decisión de la actual administración de Estados Unidos de no cumplir su compromiso y desmarcarse del Acuerdo de París.

Lo que lleva a considerar estas posibilidades son las tres décadas en que los países más desarrollados de la Unión Europea han liderado un cambio gradual de sus economías hacia modelos de sostenibilidad ambiental. Pero quizá lo más llamativo de esta posible explicación lo constituye el cambio de liderazgo tras el 2015, cuando China, que tradicionalmente había estado ausente de este tipo de compromisos globales por el medio ambiente, decidió no solo ratificarlo en la COP 22 de Marruecos, sino abiertamente propone e implementa acciones que en cuatro años la han posicionado como líder global en producción masiva de tecnologías limpias, propiciando su abaratamiento y mayor competitividad frente a tecnologías basadas en combustibles fósiles.

El récord de temperaturas en Europa este verano y el huracán Dorian, que ha amenazado la costa este de los Estados Unidos, son realidades que seguramente incentivarán aun más las tendencias observadas en la adopción de compromisos más estrictos a favor de un mejor desempeño ambiental de los procesos productivos, aumentando más la brecha entre los países que vienen implementando el Acuerdo de París y aquellos que decididamente no lo hacen.

Este tipo de circunstancias climáticas de 2019, y las que pueden venir de aquí al 2023, cuando se realizará el Primer Balance Mundial en logro de metas de reducción de emisiones de gases efecto invernadero (GEI), previsto por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, es altamente probable que estrechen aun más el cerco, mediante la reducción de plazos para la transición a procesos productivos más limpios, con elevación de las metas y el aumento en la velocidad de adopción de medidas vinculantes para los países que hacen parte del Acuerdo.

Una consecuencia adicional que puede surgir es la revisión del Mecanismo Internacional de Varsovia, que surgió en el marco de la Convención para lo relacionado con daños y pérdidas ocasionados por el cambio climático, que en cuestión de una década y ante la insuficiencia de las medidas de reducción de emisiones y el avance en el deterioro de las condiciones climáticas, se podría abrir paso a la implementación de compensaciones económicas entre países, por cuenta del no cumplimiento de las metas de los signatarios del Acuerdo o de quienes deliberadamente no hacen parte de este.

En Colombia, donde hemos optado por hacer parte de este Acuerdo, necesitamos diseñar e implementar un plan estratégico de largo plazo que nos permita realizar esa transición de forma oportuna y sin traumatismos, teniendo en cuenta que la afectación es doble: no solo debemos implementar la transición energética a fuentes limpias para reducir nuestras emisiones de GEI, sino que estamos obligados a encontrar alternativas que reemplacen las exportaciones de petróleo y carbón en el largo plazo.

Es importante ir pensando en esta agenda de largo plazo, mientras bailamos al ritmo que nos tocan.

[email protected], @hgaraysarasti

* Director de EcoNat Ltda.

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