Por: Cartas de los lectores

Bajarse de una nube

“Cuando no tengas algo importante o interesante para decir, no dejes que alguien te persuada a decirlo”. En dos ediciones consecutivas de El Espectador, lunes 23 y martes 24 de junio, se puede confirmar la validez de la frase anterior. “La pobreza oculta de Bogotá” y “¿Un paso más hacia la OCDE?”.

El presidente reelecto con el voto de la gente de más de 520 municipios que aún no tienen acueducto (eran 521 hasta el 12 de octubre de 2012). Obras son acciones y no buenas razones.

Los dirigentes de un país en vías de desarrollo, como es Colombia, deberían aprender lo que significa vivir en un hacinamiento, en un inquilinato compartiendo un espacio reducido y pagando un arriendo casi igual al menguado sueldo básico que nunca llegará a un millón de pesos, cantidad que apenas sería lo justo. ¿Ha habido en nuestra historia un presidente que haya emulado o siquiera haya intentado parecerse en su frugalidad al presidente del Uruguay, José Mujica, que vive y cultiva la mayor parte de su alimentación en una chacra y dona el 90% de su sueldo a caridad?

Pero la mayoría de los que han llegado al Palacio de Nariño —excepto un Marco Fidel Suárez— han provenido de las clases “aristocráticas” que desconocen la pobreza que acentúan con los prometidos arreglos de “inmunidades y privilegios” y perteneciendo a un “club de buenas prácticas en políticas públicas” que deberían ser: educación oficial gratuita, que permita dar la misma oportunidad de educarse a todos los ciudadanos, salud en los mejores sistemas públicos como en otras naciones del primer mundo, Suecia como ejemplo, y volviendo a citar ese país, miembro de ese club privilegiado, el 95% de los costos de salud son pagados por el Estado.

Basta mirar la lista de los países que forman parte de la OCDE para darse cuenta de que, como vamos, muy difícilmente podríamos equiparar nuestro desarrollo con el de la mayoría de esos países de tan exclusivo club, de países ricos. Solamente dos países de nuestro hemisferio figuran en esa lista: Chile y México.

Creo personalmente que es necesario bajarse de la euforia del triunfo y efectuar un serio y concienzudo análisis de la situación de las clases eufemísticamente llamadas vulnerables, mirar hasta qué punto ha avanzado la pobreza en Colombia, si la clase media bogotana ya es señalada como ejemplo de la pobreza oculta y que “esos hogares a pesar de vivir en estrato 3 y 4 no tienen para cubrir sus gastos mínimos”, y si esto es así, cómo será realmente la pobreza en estratos menores. Bajar de esa nube que oculta la realidad que se vive en Colombia es por demás absolutamente necesario para emprender una tarea que realmente nos ubique en el puesto que nos corresponde y tratemos en este nuevo período de gobierno de conocer la realidad nuestra y actuar acorde a esa realidad.

Héctor Chamorro. Bogotá.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Sobre el fraude escolar y el hurto