Por: Jorge Gómez Pinilla

Balance 2017: una noticia buena, otra mala y…

Hacer un balance político del año que termina, comienza por dos cosas: señalar como grave error de El Tiempo haber escogido al fiscal Néstor Humberto Martínez como el Personaje del 2017, y nominar a la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) como la Víctima del Año.

Lo de El Tiempo clasifica como un tiro en el pie que se dio su dueño, Luis Carlos Sarmiento Angulo, pues Martínez Neira fue miembro de la junta directiva de El Tiempo (ver aquí) y asesor legal del Grupo AVAL en muy importantes negocios, razón por la cual se le conocía como "el hombre de Sarmiento". Sumado a que el banquero es uno de los socios del contrato de la Ruta del Sol 2 por medio de la sociedad Episol, filial de Corficolombiana, con una participación del 33 por ciento.

Lo de hombre del año se percibe entonces como la retribución a un favor, pues le sirvió a Sarmiento para que, pese a haber sido su abogado, Martínez no se declarara impedido frente a Odebrecht y terminara sacándolo limpio de semejante enredo. Según el columnista Alberto Donadío, “NHM desde el cargo de fiscal general siguió obrando como abogado del hombre más rico del país”. (Ver columna). Así las cosas, El Tiempo comienza 2018 herido en su credibilidad, y la credibilidad es el más importante ‘activo’ que posee un medio de comunicación.

Queda herido también –y de muerte- el tribunal de justicia acordado en La Habana como parte sustancial del Acuerdo y definido como Jurisdicción Especial de la Paz (JEP), el cual debía dedicarse a “investigar, esclarecer, perseguir, juzgar y sancionar las graves violaciones a los derechos humanos y las graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH) que tuvieron lugar en el contexto y en razón del conflicto armado”.

Al finalizar 2017 la JEP termina violada, pisoteada y desmembrada por una clase política egoísta y mezquina que decretó absurdas inhabilidades para sus magistrados, y desfigurada por una Corte Constitucional que eximió de juzgamiento a los empresarios, ganaderos o industriales que patrocinaron grupos paramilitares, hoy llamados “terceros”. Nombre por cierto tan eufemístico como el de ‘falsos positivos’ para la máquina genocida de muerte que desató por todo el país el régimen de la Seguridad Democrática de Álvaro Uribe contra los miles de jóvenes que “no estaban recogiendo café”.

Continuando con el balance del año, arranca en situación deficitaria la campaña del Centro Democrático a la Presidencia con la postulación oficial de Iván Duque como su candidato. El saldo de la jornada es una profunda división interna, en la que muchos ven a Duque como un santista infiltrado (“comunista”, según Ricardo Puentes).

Uribe logró convertir en show mediático semanal la escogencia de su candidato, pero no es pensar con el deseo si decimos que se está quedando cada vez más solo, y parte de la prueba es el ‘trasteo’ de miles de votos de la Misión Carismática Internacional a las toldas de Cambio Radical. Mi impresión personal es que Uribe no confía en Duque, y podría terminar por 'sacrificarlo' en aras de fortalecer su alianza con Alejandro Ordóñez y Marta Lucía Ramírez. En tal dirección es previsible que se inicie una feroz campaña de propaganda negra contra Duque, fabricada en las cañerías de ese mismo partido y tendiente a forzar la escogencia de un candidato de coalición diferente a este.

Cambiando de tema –aunque no del todo- resulta bien llamativo ver cómo Germán Vargas le compite a Uribe en su propio terreno, se apropia del discurso uribista (hasta de sus tácticas de guerra sucia) y acapara caciques políticos por todo el país, convencidos estos de que cobijados bajo su manto protector no corren el riesgo de ser ‘tocados’ por la vara justiciera de su leal aliado el fiscal Néstor Humberto Martínez…

De otro lado, comienza 2018 con la nominación definitiva de Sergio Fajardo como el candidato de la alianza integrada por el Polo Democrático, Alianza Verde y Compromiso Ciudadano. Se abre así la puerta hacia una eventual coalición de centro-izquierda, a la que muy posiblemente se integre Humberto de la Calle, sometiéndose con Fajardo a una consulta el 11 de marzo, de la que saldría la fórmula Presi-Vice. Lo ideal sería que Gustavo Petro también logre integrarse, en cuyo caso se ganaría en primera vuelta. El problema de fondo es que cada uno se cree con la fuerza electoral requerida para pasar a la segunda vuelta y… he ahí el peligro. Sea como fuere, A Petro le corresponde entender que en la coyuntura actual él no es el más indicado para encabezar una coalición, por el grado de polarización que su nombre provoca. Y solo, no va a ningún Pereira.

En conclusión, mientras el 2016 terminó con la azarosa noticia del triunfo del NO que hizo avizorar un 2017 cargado de nubes negras (y las hubo por montón), el balance anual de P&G nos arroja una noticia buena y otra mala.

La mala: lo despedazada, violada, descuartizada y desmembrada que quedó la JEP para identificar a los culpables de crímenes de guerra en todos los bandos. Si esto no se endereza no será posible alcanzar una verdadera paz, pues la reconciliación de los espíritus solo se puede cimentar sobre el conocimiento de la verdad y el consiguiente perdón. Sin verdad, ¿cómo puede haber perdón?

La buena: si la lógica de las encuestas de fin de año se mantiene y no surge la clase de imprevistos a los que cierta ‘mano negra’ suele acudir para enderezar las cosas a su favor, en 2018 tendremos un presidente diferente a los peligrosos Germán Vargas Lleras o “el que elija Uribe”.

DE REMATE: El mismo día que El Tiempo eligió al fiscal Martínez Neira, El Espectador escogió como personaje del año a “Los silenciados (más de un centenar de líderes sociales asesinados en 2017) y los que resisten”. Es la diferencia que existe entre usar un medio de comunicación para promover las relaciones públicas de su dueño… y practicar un periodismo ético en defensa de seres humanos inermes, indefensos, desprotegidos por el Estado.

En Twitter: @Jorgomezpinilla

http://jorgegomezpinilla.blogspot.com.co/

 

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