Por: Luis Carlos Vélez

Balance por la Presidencia

A seis meses de las presidenciales, tres amalgamas destacan por la disputa del Palacio de Nariño. Se trata de las que representan Germán Vargas Lleras, Sergio Fajardo y Óscar Iván Zuluaga. Estos tres nombres no sólo se representan a sí mismos, sino que también despuntan como las cabezas de las tres sumatorias que hoy tienen posibilidades reales de llegar a la Presidencia.

El exvicepresidente Vargas Lleras tiene el respaldo de la maquinaria que en el país gana elecciones. De los tres políticos en cuestión es el que más ha avanzado en su plan de gobierno. Presentará gradualmente las ideas que ha venido trabajando durante meses de silencio político y que ha podido compartir con diferentes expertos y asesores. Mejor dicho, de los mencionados, es el que ya tiene un plan de gobierno y reformas. Del lado negativo están todos los escándalos de corrupción de su partido, Cambio Radical, que, por mucho que quiera negar, es su colectividad y en momentos definitivos servirá para mover la tabla a su favor, y entonces será bienvenida.

Sergio Fajardo es la representación de esa Colombia rebelde, joven, idealista y revolucionaria. El exgobernador de Antioquia tiene buena pinta, habla enredado, como les gusta a muchos, e irradia inteligencia. Es un Antanas Mockus recargado, sofisticado y criollo. Una combinación nada envidiable. Fajardo sumará las voces de la izquierda y el voto antiestablecimiento. Para los representantes de la centro derecha y la derecha, es el enemigo a vencer. El hombre que, una vez se le acabe la gasolina a los múltiples enviados del Gobierno, terminará poniendo condiciones para escoger su fórmula a la vicepresidencia. En el mapa actual, no parece haber otra posibilidad para los candidatos del régimen, que se verán obligados a buscar una coalición con Fajardo para hacerse de un pedazo del manubrio presidencial.

Y del lado del Centro Democrático, tras la polémica determinación del CNE, Óscar Iván Zuluaga es el Zalvador, sí, con zeta, de las banderas del expresidente Álvaro Uribe. Zuluaga no solamente es el candidato de esa colectividad que mejor registros de encuesta tiene, sino que también ya se midió en una presidencial y además ganó una vuelta de esa misma justa. Es el más conocido, mentado y experimentado de esa baraja. Adicionalmente, Zuluaga tiene el cuento de la víctima, que siempre vende bien; pregúntenle a Petro. El exministro de Hacienda se presentará como el afectado del sistema, el hombre calumniado por la prensa y perseguido por los entes de control, para despertar la indignación de su colectividad. Parece paradójico, pero la realidad es que, en momentos extremos, la izquierda y la derecha se parecen demasiado.

Tal vez el único gallo tapado de esta ecuación es Juan Carlos Pinzón. Funcionario inteligente, honesto y representante de una Colombia de clase media ascendente, trabajadora y triunfadora. Pinzón tiene todo lo bueno de sus exjefes, pero se queda con todo lo malo de los que lo anteceden. Suena con el modelo Macron, pero en Colombia lo que funciona bien es el modelo “tamalón”, es decir, el de tamal, aguardiente y billete de 50.000.

Seis meses en política es mucho. Tal y como nos demostraron las elecciones en Estados Unidos, hasta los trinos de último minuto y los escándalos de horas previas a los comicios son capaces de voltear presidenciales en tiempos del mundo cibernético y trending topics. Pero si las elecciones fueran hoy, la segunda vuelta sería Fajardo contra Óscar Iván o Vargas Lleras.

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