Por: Felipe Zuleta Lleras

Banana Republic

NUNCA PENSÉ QUE PODRÍA ESTAR de acuerdo en algo con el congresista Roy Barreras y muchísimo menos llegué a pensar que pudiera defender alguna de sus iniciativas legales.

Pero bueno, las distancias ideológicas que nos separan, amén de su protagonismo mediático, no pueden ser un obstáculo para sostener que resultó lamentable que el Senado hubiera hundido su proyecto de ley que consagraba penas entre ocho y 30 días para quienes fueran agarrados manejando borrachos o bajo efectos de sustancias psicotrópicas.

La finalidad no era otra que sancionar a los conductores que, aun sin haber matado a alguien o haber causado un accidente, fueran puestos tras las rejas por el solo hecho de manejar ebrios. Ese, per se, sería considerado un delito. Así pasa en los países desarrollados en donde el ciudadano es considerado delincuente por conducir alicorado. Lo meten preso, le quitan el pase, lo someten a cursos, le ordenan tratamientos para rehabilitarse y le dejan sus antecedentes criminales de por vida. Sí. Así como suena. Estos países, entre los que se encuentran Canadá y Estados Unidos, toman muy en serio el hecho de que sus ciudadanos manejen aun con dos cervezas encima.

Por eso me sorprendió que esta semana los senadores le hubieran dado muerte de quinta a este proyecto de ley. Acá un chofer borracho mató a dos miembros de la Policía y no recibió sino nueve años de cárcel, que acabarán siendo cuatro. Y eso porque lo condenaron, porque en otros casos no hay ni siquiera sentencia si el victimario logra conciliar con la víctima o sus familiares.

La ley penal colombiana es laxa con los borrachos al timón y, contadas excepciones, las penas son irrisorias, cuando las hay. No existe la menor posibilidad de que los conductores no sigan manejando borrachos si de antemano saben que si los detienen en las vías, les desmovilizan el carro y les ponen un parte que desafortunadamente muchas veces acaban negociado.

Razón le asiste al congresista Barreras cuando pretendió que todos los borrachos que manejen y sean pillados, como se dice popularmente, fueran apresados hasta por 30 días en caso de dar positivo en la prueba de alcoholemia.

Pero claro, acá no pasa nada. Sólo recordemos el caso del abogado que hace unos meses —totalmente borracho— mató a varias personas e hirió mortalmente a un joven. Hasta hoy este mal ciudadano ha gozado de detención domiciliaria y, según ha trascendido, ha conciliado con casi todos los familiares de las personas que él mato.

Y después nos emberracamos porque nos dicen que esta es una banana republic. Pero, ¿cómo más puede considerarse un país que no penaliza a los conductores borrachos y más bien los protege?

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Notícula: En buena hora la Procuraduría General ha sostenido que la multimillonaria sanción impuesta a SaludCoop EPS y sus pretensiones por $650.000 millones no podía ser motivo de transacción por parte de la Superintendencia de Salud, ordenándole además que reanude la investigación.

Twitter @fzuletalleras

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