Por: Juan Pablo Ruiz Soto

BanCO2, quiebra y sequía

BanCO2 es una estrategia que lleva dos años de funcionamiento y es referente de alianza entre sociedad civil, sector empresarial y autoridades ambientales.

 La gestión ambiental conjunta sí es posible y, si queremos disminuir los desastres y las quiebras asociadas a la sequía, todos debemos actuar.

La iniciativa surgió asociada a Masbosques, una ONG que participó de un proyecto de fijación de carbono, protección de bosques y compensaciones, promovido por el Banco Mundial. Ese primer intento —que no logró consolidarse— fue retomado por Cornare en el 2013 y hoy es un proyecto exitoso de Pago por Servicios Ambientales (PSA) asociado a la conservación de bosques y aguas.

Se transfieren entre $200.000 y hasta un salario mínimo mensual a cerca de 900 pequeños productores campesinos, que generan servicios ambientales en 13.000 hectáreas, al conservar bosques en sus fincas. El primer pago se realizó en noviembre del 2013 y está funcionando a través de una plataforma electrónica, administrada por Bancolombia —copatrocinador del proyecto—, que permite que los pagos lleguen, sin descuento alguno, de quienes aportan dinero a quienes reciben el PSA.

Dado el calentamiento global y los climas extremos, cada vez es más importante que conservemos los reguladores naturales de aguas y clima. Esto nos hace menos vulnerables ante períodos secos o intensas lluvias. Tener agua es tan o más importante que tener salud o educación, sin agua no hay vida y hoy el líquido vital empieza a escasear en muchos municipios de Colombia.

Un gran susto, con pérdida en calidad de vida y depreciación de la propiedad, se vivió en São Paulo (Brasil), cuando el año pasado casi queda sin agua. Imaginemos Bogotá, Medellín o Cali sin agua. Ya se están viviendo racionamientos en diversas áreas de Cali y, si la población del área metropolitana de Bogotá sigue creciendo, aumentará la vulnerabilidad de la ciudad ante el cambio climático y en épocas de sequía vendrán los racionamientos. En todo el país, los candidatos a alcaldes deberían pensar en el largo plazo y proponer estrategias para compensar a los productores campesinos que habitan las áreas que hoy y en el futuro abastecerán de agua los centros urbanos. Sin agua o con cortes en su suministro, las ciudades se degradan y empobrecen.

BanCO2 cuenta con 11 entidades patrocinadoras y muchas empresas y ciudadanos que aportan. Con algunos ajustes, incluido mayor aporte financiero de las CAR —ya son 16 CAR vinculadas—, debemos extender esta estrategia a todo el país. Es apremiante multiplicar este esfuerzo.

Con la compensación a los campesinos que conservan o recuperan ecosistemas naturales, se logra aumentar la regulación hídrica y la resiliencia al cambio climático. Lo que hoy estamos viviendo, al tener media Colombia expuesta a quedarse sin agua, no puede pasar inadvertido. Debemos aprender y planificar para mejorar la conservación y el uso del agua.

El campesinado aporta el 70 % de los alimentos producidos en Colombia y del uso que hace de su predio depende en buena medida el agua de las ciudades. Compensemos con PSA, aplicando la metodología de BanCO2 en muchas cuencas, para beneficiar al campesino productor y al ciudadano consumidor.

@Juparus

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