Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Basuras y bolsas rotas

Hay un asunto difícil de cambiar, que día a día se repite en las grandes ciudades colombianas y que ahora también aparece en las ciudades pequeñas e incluso en los pueblos: una vez el ciudadano deja en bolsas la basura al frente de su vivienda, antes de que pase el camión recolector pasa un individuo —recolector de materiales reciclables— que rompe las bolsas para sacar aquello que puede vender en el mercado del reciclaje. El viento dispersa la basura en la calle y esto dificulta su recolección.

El problema es complejo, pues hay aspectos económicos, técnicos, legislativos y sociales que se mezclan y hacen difícil su solución. Es imposible negarle al reciclador informal su derecho al trabajo y es imposible para un alcalde decir que generará condiciones de trabajo suficientes para que ningún ciudadano tenga que trabajar rompiendo bolsas y escarbando entre la basura. Sería ideal pero poco realista. En Colombia estamos lejos de que esto suceda. El reciclador individual, informal, espontáneo y madrugador, trabaja así, porque ésta es su forma de supervivencia y seguirá haciendo lo mismo por muchos años, aunque haya buenos gobiernos.

Sin embargo, es urgente solucionar en el corto plazo el tema de las bolsas rotas y el reguero cotidiano de basura en las calles. No es un tema de policía o de celadores que impidan a los recicladores romper la bolsa antes de que el camión pase a recoger. El asunto es mucho más complejo. La solución que se proponga debe considerar la existencia del reciclador informal.

Para evitar que el problema de las basuras siga en aumento, hay dos espacios de trabajo. Uno con los empresarios que generan productos desechables o que empacan sus productos en materiales desechables y generan basura de manera innecesaria. Un ejemplo son envases de vidrio desechables que podrían ser retornables, y en vez de usar plásticos e icopor se podrían usar envases retornables. Esto significa producir de manera más limpia, con criterios ambientales de sustentabilidad. Hay una responsabilidad empresarial en este asunto (tema de otra columna).

Otra arista del problema es el consumidor generador de basura, es decir, todos nosotros. Una parte poderosa del comportamiento ciudadano es demandar productos que generen menos basura y usar siempre productos empacados en materiales retornables (también tema de otra columna).

El tema que quiero enfatizar en esta ocasión es la necesidad de disponer adecuadamente de las basuras, realizando su separación en la fuente. Para que esto tenga algún sentido, el sistema municipal de recolección debe hacer su trabajo manteniendo separado lo orgánico, lo reciclable y lo que definitivamente debe ir al relleno sanitario. Esto aumenta los costos de recolección pero genera muchos efectos positivos, incluidos algunos ahorros en el manejo de los rellenos sanitarios.

La separación en la fuente y la recolección por separado deben ser mandato legal general, como ya ocurre en muchos países. Esto facilitará el trabajo del reciclador informal y el del recolector formal de desechos. Hacer efectiva y eficiente la coexistencia de estas dos formas de trabajo sí es responsabilidad de los alcaldes y sus consejos municipales. Separar en la fuente, entregar separado y recoger separado son parte de la estrategia que todo alcalde, y el país en general, debe adoptar.

 

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