Por: Iván Mejía Álvarez

Bélgica

Es bueno e interesante que Bélgica y Holanda, los próximos rivales de la selección, sean equipos de alto vuelo. Esta medición de fuerzas permitirá calibrar dónde se encuentra Colombia y dónde tendrá que apretar tuercas el técnico de la selección de cara al Mundial.

Bélgica se parece en algo a Colombia en lo futbolístico: están volviendo al concierto orbital del que se habían esfumado en las últimas ediciones de los mundiales. Tuvieron los belgas una etapa de florecimiento con España-82, México-86 e Italia-90. Venían de una brillante generación que en el 80 jugó la final de la Eurocopa de Naciones en Italia frente a los tanques alemanes. Perdieron, pero allí germinó la semilla que les daría carrete durante tres mundiales. Figuras como Van Moer, Ceulemans, Pfaff, Gerets, Preudhomme, Nils y Enzo Scifo brillaron en la marquesina del gran fútbol mundial durante tres lustros y dejaron constancia de su categoría. Pero un día se fueron como se marcharon los nuestros. Y tuvo que pasar el tiempo y llegar una nueva generación.

La clasificación al Mundial por parte de la selección belga fue una seguidilla de buenos partidos y ganaron su grupo frente a Croacia, Serbia, Escocia y Gales con relativa tranquilidad, sacando cómoda ventaja a los croatas, que calificaron al repechaje. El técnico Marc Wilmots (45 años) fue uno de los “históricos” del fútbol belga en su momento, pues jugó cuatro mundiales y disputó 70 partidos con los “diablos rojos”, como llaman al seleccionado belga.

Esta nueva generación de jugadores recorre canchas de Europa y se encuentra diseminada en las más prestigiosas ligas. Los tiempos grandes del fútbol belga a nivel de clubes son cosa del pasado y Anderletch, Brujas o Standard carecen de brillo y prestigio frente a los poderosos del continente.

Practican un fútbol dinámico, cuatro en el fondo, manejan un mediocampo con marca y salida donde brilla Fellaini, ahora en el Manchester United, en compañía de Eden Hazzard, la perlita del Chelsea, un interesantísimo volante creativo dotado con exquisito juego, Defour, de potente pegada y rudo trabajo de contención. Salen mucho por las bandas, se desdoblan al ataque con velocidad y precisos movimientos colectivos y confían en lo que puedan hacer Lukaku y Dembelé en el gol.

En el arco estará Courtois, el gigante del Atlético de Madrid, un muy buen portero, y arriba tienen un extraordinario delantero por la izquierda, Nacer Chadli, un descendiente de árabes que maneja muy bien el amague y los desmarques de ruptura. Faltará Company, pero igual estarán Van Buytten y Lombaerds.

Un buen rival, un interesantísimo adversario para que veamos dónde estamos parados.

 

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