Por: Iván Mejía Álvarez

Bella Juve

Carlos Bilardo decía que sus equipos debían saber pararse con tres y cuatro módulos tácticos durante un partido. Que solo un equipo con esa riqueza táctica podría aguantar la alta competencia, los diversos torneos.

Tras ganarle al Barcelona con un categórico 4-2-3-1 en ataque, que se convertía en un 4-4-1-1 en defensa, partiendo del sistema madre que es el 4-4, la Juventus cambió radicalmente para el juego frente al Mónaco y dispuso de un 3-4-1-2 que se transformaba en un 5-2-2-1 cuando retrocedía a fases defensivas.

Los técnicos italianos siguen reiterando que son amantes de la táctica, de la variación de los módulos, que saben presentar sus equipos de diversa forma de acuerdo con el rival que tengan al frente. No falta quien desdeñe la idea de un módulo para cada partido bajo la premisa de que son los rivales quienes se tienen que preocupar por el esquema que elige el equipo más poderoso. Sin embargo, la historia del fútbol demuestra que los grandes equipos, como decía Bilardo, tenían matices que hacían variables sus módulos y por ende sus prestaciones en el campo. Y no solo se trata de cambios posicionales, sino también de actitudes ante el juego en sí mismo. Presión alta, presión intermedia, zona de espera, zona de confort, en fin, que a cada rival se le trabaja de una manera cuando durante las semanas los equipos se preparan en el día a día, en todas las fases, para que sean definitivamente competitivos.

Allegri tenía clarísimo que el Mónaco es fuerte en las bandas con las llaves de costado y que el fútbol monegasco tiene clara y marcada influencia por lo que hacen Bernardo Silva y Lemar sobre los costados en el 4-4-2 de los rojiblancos. Por eso dispuso de un tablero táctico en el que apretó a Silva y Lemar con la presencia de Alves y Alex Sandro como “carrileros” largos, ida y vuelta permanente. No solo anuló la generación de juego de los dos extremos del Mónaco, sino que encontró el camino para que Alves fuera la figura del partido con su transición a zona de ataque y sus dos exquisitos pases gol para Higuaín.

Juventus, en la época Conte, era un equipo apegado a los tres del fondo: Bonucci-Barzagli- Chiellini, y dos carrileros. Hoy, lo mismo juega con ellos o con línea de cuatro. Aprieta muy arriba como el día contra Barcelona en Turín o espera como contra Mónaco.

La Juve es hoy por hoy un bello ejemplo de táctica, de movimientos y matices en ataque y defensa, un equipo supermoderno y un serio candidato al título de la Champions.

 

 

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