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hace 1 hora
Por: Daniel Mera Villamizar

¿Bicentenario ingrato de los mártires de 1816?

Estamos a tiempo de no parecer una nación que no honra a quienes dieron la vida en su proceso fundacional.

El mismo presidente que el pasado 20 de julio denigró de la mal llamada 'Patria Boba', ¿no hará nada para conmemorar los sacrificios patriotas en la Reconquista española durante 1816? Y en cambio nos quiere vender el acuerdo con las Farc como un segundo momento fundacional del país.

Si estuviéramos haciendo el Bicentenario de la Independencia como se debe, con miras a los 200 años de la Batalla de Boyacá en 2019, este 2016 sería un año muy importante para la memoria histórica. No solo fue el fusilamiento de decenas de independentistas ilustres, sino de una parte del pueblo de Cartagena sobreviviente y los más de mil muertos en la derrota de la Batalla de Cachirí, Santander.

Demasiada sangre corrió en 1816 para que el presidente de la república omita su responsabilidad con el pasado. El uso político que hizo de la 'Patria Boba' en su magnificación de la paz es impensable con la gratitud que les debemos a los mártires de la independencia en este segundo centenario. Sencillamente su obligación es recordar y conmemorar con verdadero respeto, sin política.

El sabio Francisco José de Caldas fue fusilado el 29 de octubre de 1816. En Antioquia lo recordarán como científico, gracias a un programa conjunto de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, el Parque Explora, la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de Antioquia. La Universidad Distrital de Bogotá, que lleva el nombre de Caldas, le dedica una cátedra. No mucho como tributo del país. Tan escaso como el presupuesto del Fondo Nacional de Financiamiento para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, Francisco José de Caldas, de Colciencias.

También es el bicentenario de los ajusticiamientos de Camilo Torres, El verbo de la Revolución; José María Carbonell, Antonio Baraya, Jorge Tadeo Lozano; los nueve mártires destacados de Cartagena; los seis de Zipaquirá. En Cartagena, como cuenta bien Moisés Álvarez, director del Museo Histórico de la ciudad, “fueron alrededor de 6 mil que murieron por el hambre física (a causa del sitio de Pablo Morillo), pero luego hay alrededor de unos 3 mil más por las distintas acciones de guerra, enfrentamientos, fusilamientos etcétera”.

El historiador Armando Martínez Garnica, de la UIS, escribió –como es natural– sobre la batalla del páramo de Cachirí, sus repercusiones políticas y militares (La reconquista del centro del Nuevo Reino de Granada) y estuvo con gente pisando esa tierra otrora ensangrentada. Pero murieron en combate demasiados republicanos en ese páramo el 21 y 22 de febrero de 1816 como para que los republicanos de hoy, y se supone que somos casi todos los colombianos, pensemos que basta con los honores rendidos por unos santandereanos de raca mandaca.

El presidente Santos, tan preocupado por su lugar en la historia, debería ser más atento con los que ya tienen un lugar en la historia sin haberlo buscado tanto. O simplemente no hacernos parecer una nación ingrata con los mártires y los héroes de su gestación. @DanielMeraV  

 

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