Por: Columna del lector

Bicicleta, ¿sí o no?

Por Julián Santiago Castañeda

En los últimos días hubo varios acontecimientos en los que se vieron involucrados los biciusuarios.

Primero, un ciudadano, que estaba siendo víctima del robo de su bicicleta, impactó con arma de fuego a uno de sus victimarios. Por este hecho fue condenado a dos años de prisión por tentativa de homicidio y a pagar una compensación de $2 millones a los dos hombres que intentaron robarle.

El segundo fue el caso de un hombre que, lamentablemente, perdió la vida antes de llegar al hospital, producto de las heridas causadas cuando lo despojaron de su bicicleta en el barrio Lisboa, localidad de Suba.

Por último, un joven murió en el conocido Puente de la Virgen en la avenida Suba, luego de ser herido con arma blanca, cuando unos hombres le quitaron su bicicleta.

Ante esta ola de inseguridad para los biciusuarios, que no es nada nueva en la ciudad, ¿por qué usar la bicicleta?

Principalmente, para los estratos uno, dos y tres, el alto costo de vida y la necesidad de que cada mes el dinero alcance para todo es, quizás, el principal argumento para elegir la bicicleta al transportarse al trabajo, al estudio o a otras locaciones.

La salud también es un motivo para subirse en una bicicleta. Ante la expansión de la moda fitness y las campañas que promueven la actividad física para combatir el sedentarismo y las enfermedades hipocinéticas, las personas encuentran en la bicicleta una forma de mantenerse activas y saludables.

También, para algunos, el uso de la bicicleta es un acto de rebeldía, casi como una forma de protestar e intentar darle un golpe a la economía, pues la bicicleta no paga impuestos de rodamiento, combustibles ni parqueadero, no contamina el medio ambiente, con los famosos gases de invernadero, y su costo de mantenimiento es muy bajo en comparación con un automóvil o lo que representa en tiempo y dinero desplazarse en servicio público. Y ahí encontramos otro punto a favor, y es que ¡moverse por Bogotá en servicio público es terrible! Trancones, sobrecupo e imprudencias por parte de los actores viales, entre otros, generan en las personas retrasos en sus labores y la sensación de inseguridad. Entonces la bicicleta se convierte en la solución.

Bueno, y ¿por qué no usar la bicicleta?

Sin duda, y es el tema que ha generado esta opinión, la inseguridad contra los biciusuarios está disparada. Durante el 2018, según datos de la Secretaría de Seguridad, se reportaron 7.675 casos de hurto de bicicletas en Bogotá. Y hasta enero de 2019, se habían reportado 441 casos. La mala planificación y construcción de las ciclorrutas obliga a los biciusuarios a exponer su integridad de muchas formas con los autos y los peatones imprudentes, en zonas solitarias, poco iluminadas y con poca vigilancia, donde son presa fácil de los amigos de lo ajeno.

Para la ciudad es crucial que los espacios para el uso de la bicicleta ocupen un lugar preponderante en la planeación vial, como parte importante de la solución a los problemas de movilidad que atravesamos, y teniendo en cuenta que cada vez son más quienes optan por la bicicleta como medio de transporte, se hace necesaria la implementación de ciclorrutas como la de la calle 26, siendo esta lo más parecido a Copenhague o Ámsterdam, líderes mundiales en el uso de la bicicleta.

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2019-04-01T00:00:19-05:00

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