Por: Columnista invitado

Biden en Colombia, una oportunidad

La visita del vicepresidente de Estados Unidos está enmarcada en un momento fundamental para el país, no sólo por el proceso de paz que ha sido respaldado por Washington, sino por lo que significa para la administración Obama los avances en Colombia. Los gobiernos colombianos se acostumbraron a depender en extremo de la cooperación proveniente de ese país, y por la estrecha relación comercial que los vincula. El momento más crítico de esa dependencia sucedió en el gobierno de Ernesto Samper, cuando las sanciones en contra de Colombia pusieron en evidencia la vulnerabilidad de Bogotá respecto de Washington.

No obstante, esa dependencia de Colombia hacia Estados Unidos contrasta con la situación actual en la que Washington busca escenarios para reestablecer su imagen en el mundo, y América Latina figura como una buena oportunidad para ese propósito. Esto se explica por las dificultades por la que enfrentan los norteamericanos en otras regiones del mundo, o como producto de malas decisiones de administraciones pasadas, concretamente la de George W. Bush en la intervención en Irak y en una política estéril de sanciones contra Irán, o bien por algunos errores cometidos por la actual administración que le han valido el descrédito internacional. La inacción frente a situaciones como la de Irak, y en el pasado reciente en Siria y en Ucrania lo testimonian.

Colombia, en este sentido, se presenta como un socio que puede mostrar indicadores de éxitos en algunos rubros, frente a una izquierda que sigue avanzando en el continente, aunque valga decirlo con velocidades bien distintas. Mientras Venezuela sigue profundizando el retroceso, Ecuador da muestras de un socialismo con capacidad para el buen gobierno y que no deja de representar un desafío para Washington, por temas como el de Julian Assange, o por el modelo de integración del continente que no tiene cabida para Estados Unidos. Además, busca la reinserción efectiva de Cuba en el complejo latinoamericano institucional, y vale decir que con un respaldo sincero del resto de naciones.

Por ello, la visita de Joe Biden representa un avance fundamental en un objetivo colombiano en materia de política exterior: convertir al continente mayoritariamente ubicado en la izquierda en una oportunidad para el afianzamiento de las relaciones con Estados Unidos. Esto con un ingrediente adicional, que consiste en que por primera vez en muchos años, el gobierno estadounidense apoya con convicción el proceso de paz. En el pasado, durante los diálogos bajo la administración de Andrés Pastrana, Estados Unidos se apartó del proceso como consecuencia del asesinato a manos de Germán Briceño “Grenobles” de Terence Freitas, Ingrid Washinawatok, y Laheenae Gay, antropólogos de ese país. Un acto que la misma guerrilla asumió como un craso error.

El panorama hoy es distinto, y Colombia representa una oportunidad para que Estados Unidos haga presencia en América Latina, luego de años de distanciamiento tras el fracaso del Área de Libre Comercio para las Américas. Para el gobierno Santos, esta visita incrementa el apoyo exterior al proceso de paz, tarea fundamental para conseguir recursos en el mediano plazo para el postconflicto.

 

*Mauricio Jaramillo Jassir

 

 

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