Por: Alvaro Forero Tascón

Bienvenida la Comisión

FRENTE A UNAS MAYORÍAS LEGISLAtivas y un Presidente temerosos de las reformas, la designación de la Comisión de Ajuste Institucional es una buena noticia, porque aunque carece de pluralidad política, está liderada por dos personas de gran solvencia intelectual en temas jurídicos y políticos Humberto de la Calle y Hugo Palacios.

En medio de la polarización política actual, es útil tener una instancia capaz de encontrar fórmulas para resolver la contradicción entre el interés del Gobierno de aprobar la reelección, y la solución a la crisis del sistema político. A pesar de que todo parecería conspirar contra el éxito de la Comisión, hay dos hechos importantes a su favor.

Primero, que habiendo fracasado el proyecto de ‘silla vacía’, que era la cirugía, ahora es posible pensar en una terapia preventiva, y por ende sustancial. Y segundo, que gracias a la ruina política de los partidos de gobierno por la parapolítica, y al ilimitado poder del Presidente resultante de la democracia seudodirecta que ha instaurado, quizás sea posible hacer una reforma política sin el freno del clientelismo.

La Comisión tendrá que enfrentar irremediablemente el tema de fondo la necesidad de introducir la responsabilidad política en un sistema político basado en la responsabilidad individual. Para ello se necesita incluir dos preguntas en un referendo –la eliminación del voto preferente para instituir la responsabilidad política de los partidos, y la imposición del voto obligatorio para establecer la responsabilidad política de los ciudadanos.

El voto preferente está en la médula de la crisis política, porque desestimula el voto por propuestas e ideales partidistas, permitiendo que los votos sean de las personas y no de los partidos políticos, y que el narcotráfico penetre fácilmente a través de políticos sin principios pero con votos. Y el voto obligatorio es la única medida capaz de cambiar la cultura política, porque permitiría que crezca el voto de opinión y se reduzca el impacto de los clientelistas, que hoy determinan la política mediante el control de los puestos y contratos públicos.

Algunos dirán que una reforma que incluya ambos temas nunca pasaría por el Congreso. Es posible. Pero con Álvaro Uribe se ha dado un desplazamiento grande del poder político-electoral hacia el Ejecutivo, como bien dijo Luis Carlos Restrepo refiriéndose al desmonte de los partidos uribistas.

Pensando en la reelección, Uribe podría dar otro golpe de opinión apoyando un referendo de fondo dirigido a fortalecer la responsabilidad política, que le permitiría recomponer los partidos uribistas a su gusto. Podría lograrlo haciendo un acuerdo político con la oposición, pactando con algunos caciques importantes, y contando con el apoyo de un buen número de parlamentarios que por su prestigio tienen asegurado buen puesto en las listas de los partidos uribistas.

El árbol de la ‘silla vacía’ no está dejando ver el bosque de oportunidades para una reforma que provea el cambio político que los hechos están requiriendo. La función de la Comisión será mostrar el bosque. La reelección seguramente empujará al Presidente a tomar medidas audaces.

* Analista político, investigador en opinión pública.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Alvaro Forero Tascón

Crisis de confianza

¡Equidad, la bandera de Duque!

Sí se podía

Pacto político contra la xenofobia