Por: Andrés Gómez

Billonarios

Los hinchas de Millonarios no nos podemos dejarnos engañar. El infierno que vivimos y que nos tiene ad portas del descenso tiene un solo grupo culpable: Juan Carlos López y su combo.

Ellos nos llevaron a este abismo. Los resultados del equipo en los últimos torneos (que es lo que se tiene en cuenta para el descenso) se debieron a que por años el club fue manejado como una finca, en donde primaban los intereses personales y no los de la institución.

Cambiar de la noche a la mañana el infierno por un paraíso no es labor de ángeles. José Roberto Arango ha tenido la mejor intención, pero también tiene culpa. Una culpa diferente y de menor medida, pero culpa al fin y al cabo. A él hay que agradecerle que tomó el barco cuando naufragaba y se jugó a fondo por su salvación. Él es parte de la solución, no del problema.

Pero él también ha cometido faltas y errores. Se ha asesorado mal en lo deportivo. Ha tomado decisiones en ese campo que a la luz de hoy no han sido las mejores: el técnico Páez no ha estado a la altura de la reingeniería del equipo, los jugadores tampoco y el asesor deportivo, Héctor Javier Céspedes, sólo ha echado sal a una herida abierta.

José Roberto, quien es un hombre de empresas, le apuesta al largo plazo, y eso está bien. Pero todo el proyecto azul se puede venir al traste si no se soluciona lo urgente: el equipo da lástima, la hinchada está adolorida y acongojada, los resultados deportivos son nefastos y la B es una posibilidad cada vez más real.

Arango debe tomar decisiones. Debe actuar como presidente e inversionista. Su reputación también está en juego. El técnico, los jugadores y Céspedes deben asumir sus culpas. Si en una empresa privada un gerente, un operario no funcionan, no hay medias tintas. Acá está en juego Millonarios y la inversión de muchos que quieren darle solución al problema.

El cambio en lo administrativo y gerencial se debe traducir en una transformación en lo deportivo, y si para eso hay que despedir jugadores, técnicos, asesores deportivos, si para eso hay que gastar unos millones más, pues hay que hacerlo.

Las directivas y los hinchas no podemos flaquear en este momento. Millos se está jugando hoy su futuro. Si queremos ser de nuevo gloriosos, si queremos de nuevo ser un orgullo, si queremos ser ganadores, si queremos regresar al paraíso, primero debemos erradicar la maleza. No se equivoquen. Los culpables del hoy son las administraciones del pasado. Con ellos no hay perdón ni olvido. José Roberto está ayudando, está apostando.

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