Bloques

Las divisiones políticas e ideológicas fueron evidentes en la XX III cumbre iberoamericana de Panamá. América Latina debe aprender las lecciones de la Unión Europea.

Mercosur se estableció como bloque comercial a través del tratado de Asunción en 1991, como una evolución al acuerdo de integración y cooperación económica y comercial suscrito entre Argentina y Brasil en 1985. Además de estos dos países, son miembros Uruguay y Paraguay (suspendido). Venezuela ingresó en julio del 2012 y Bolivia firmó el protocolo de incorporación en diciembre pasado. Chile, Colombia y Perú, son países asociados. Los miembros principales del acuerdo cubren una población de cerca de 280 millones de habitantes. Sus transacciones comerciales, de diez mil millones de dólares a comienzos de los 90, se han multiplicado casi en diez veces. La Unión Europea, China y los Estados Unidos son sus principales socios comerciales.

Mas allá de la afinidad geográfica, los países de Mercosur comparten cierta identidad ideológica y política. Los países miembros, aún con sus imperfecciones, tienen sistemas democráticos y regimenes de centro – izquierda o de corte socialista. 

El mercado común de Mercosur ha avanzado en promover tratados, en incentivar el libre tránsito de productos y servicios entre los estados miembros y en fijar aranceles externos comunes. Mercosur tiene acuerdos de libre comercio con la Comunidad Andina, Israel, India y Egipto y acuerdos de complementación económica con Chile y Méjico.

Sin embargo, los logros en la coordinación de políticas macro y sectoriales y en los ajustes de los sistemas y mecanismos legales de los países, están pendientes. Esto es entendible, dada la “juventud” de la inciativa y las condiciones políticas de la región en los últimos años. 

Si los países de Mercosur quieren obtener mayor valor para sus habitantes a través del acuerdo, deberán acelerar la implementación de la coordinación de los mecanismos económicos y jurídicos.

De otro lado, México, Perú, Chile y Colombia conformaron el bloque comercial de la Alianza del Pacifico en abril de 2011, con el propósito de promover y fortalecer los lazos comerciales con los países de la cuenca pacífica: están mirando a futuro al Asia. Esta, es una iniciativa relevante, pero incipiente por lo nueva.

En la reciente XX III cumbre iberoamericana de Panamá, de pobre asistencia, quedó claro que las visiones de estas dos iniciativas de comercio exterior son distintas. Los esfuerzos por lograr una mayor coordinación y en el futuro una eventual unión de ambas iniciativas, no van bien, es decir existen dos bandos.

Aunque no son del todo comparables, la América Latina de hoy tiene algunas similitudes con la Europa de la post guerra que se decidió por el camino de la unión.

Los latinos, deberíamos aprovechar las lecciones aprendidas por Europa en los últimos sesenta años a través del dificil proceso de conformación de la Unión Europea. Aún con sus errores y rigideces, como los relacionados con política fiscal, la UE es un modelo a seguir para lograr la disminución significativa de confrontaciones bélicas en la región, mayor estabilidad económica, economías de escala en diferentes mercados y ampliación del mercado laboral regional.

En lugar de centrarnos en lo que nos divide, los gobiernos de la región deberían ser capaces de encontrar aquellos intereses que nos unen y crear las condiciones para multiplicar la estabilidad y la riqueza de la región.

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