Bloques electorales para las presidenciales: ¿dos, tres o cuatro?

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Sergio Fajardo y Gustavo Petro son los únicos candidatos fuertes en el partidor de las elecciones presidenciales. Pero se sabe que habrá muchos candidatos más.

La pregunta es si la próxima campaña girará en torno a dos o tres nombres, o en torno a dos o tres bloques ideológicos. Porque el sistema político colombiano está haciendo la transición hacia un esquema de coaliciones propio del multipartidismo, pero combinado con el personalismo que lo caracteriza hoy. Iván Duque y Gustavo Petro llegaron a segunda vuelta porque hicieron consultas el día de las elecciones legislativas en 2018, generando un efecto doble: unificación de los extremos políticos, más completa en la derecha que en la izquierda, y una sensación de equilibrio entre extremos que alimentó a los dos. Aunque el centro generó primero un proceso de unificación por iniciativa de Claudia López —entre ella, Fajardo y Jorge Enrique Robledo—, no terminó de cerrar el círculo con Humberto de la Calle. A Fajardo le hicieron falta esos votos para ser presidente, o tiempo, porque las encuestas mostraron que la remontada desde las legislativas le habría permitido pasar a Petro. El candidato para evitar el regreso de Álvaro Uribe al poder era Fajardo, no Petro, porque en segunda vuelta los votos de los dos sumados no alcanzaban para ganar, pero Fajardo sí le hubiera quitado a Duque los votos de centro antipetristas y no uribistas.

Para evitar la misma dinámica en 2022, la fórmula “fácil” es que el centro debe unirse con la izquierda. Ese es el planteamiento programático que hizo recientemente Humberto de la Calle en su columna. O en la lógica uribista, para frenar el “petrochavismo”, la derecha tendría que unirse con el centro. El problema de ambos planteamientos es que parecen inviables.

Básicamente porque ambos costados sufren de un profundo populismo caudillista. Mientras que el elemento que podría unificar el centro político, tanto por convicción como por reacción, es el institucionalismo. La posibilidad de un proceso de unificación del centro con Petro, así fuera remota, estuvo en manos del propio Petro. Aunque la ofreció en 2018, e insiste en ella, en realidad la cerró cuando imitó el camino radical que tomó Uribe en 2013, de desobediencias civiles, deslegitimación total del gobierno y las instituciones, extremismo y división de la sociedad entre el pueblo puro que pretende encarnar y la élite política corrupta. También, cuando abrió fuego contra Fajardo y Claudia López, en lugar de haber aprovechado las elecciones locales para colaborar con candidatos de centroizquierda. Prefirió fracasar electoralmente con una estrategia de tierra arrasada.

Parece que la Presidencia la disputarán por lo menos tres bloques, de derecha, de centro y de izquierda. Todos buscarán hacer consultas interpartidistas durante las elecciones legislativas para escoger entre muchos candidatos y no cederles votos a los otros dos bloques. Pero no se puede descartar que haya cuatro bloques. Que, con un expresidente Uribe debilitado, la derecha no logre evitar una disidencia que busque salvarse en las legislativas y desmarcarse de un eventual mal resultado del gobierno Duque, no acepte un candidato desteñido ni una alianza con el clientelismo y vaya hasta primera vuelta.

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