Por: Luis I. Sandoval M.

Boaventura habla a Colombia

Una verdadera fortuna que Boaventura de Sousa Santos hable a Colombia. Este académico, scholar, savant, sage, como se quiera llamarlo, de la Universidad de Coimbra, Portugal, es una de las mentes más lúcidas de nuestro tiempo y una de las voces más elocuentes y atendidas respecto a los problemas sociopolíticos en la actualidad.

El buen suceso ocurre con el libro Democracia y Transformación Social que entregaron coaligadas Siglo del Hombre Editores y Siglo XXI Editores en la reciente feria bogotana del libro.

“Colombia es hoy tal  vez el país del mundo donde la posibilidad de convivencia democrática real está en la agenda política de modo más decisivo y dramático. Ensombrecida por el monstruo de la violencia desde su nacimiento, un monstruo de producción mixta, local e imperial, Colombia, en la medida en que apuesta por la no repetición de la violencia, está de hecho proponiendo la refundación del país, un desafío inmenso” (17).

Boaventura ve así el momento presente del país. Para él Colombia vive tiempos excepcionales, el empeño por dejar atrás la violencia estructural equivale a una refundación, a un nuevo comienzo de la república y nosotros, colombianos y colombianas, no nos hemos dado cuenta de ello.

El libro todo equivale a un poner en contexto, “en la conjunción de los tiempos”. Las variables que se cruzan en intrincada complejidad local y global son el miedo y la esperanza, las múltiples incertidumbres (del conocimiento, la democracia, la naturaleza, la dignidad), los modos de dominación que caracterizan la modernidad eurocéntrica: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, tiempo de monstruos (Gramsci): la crisis que no tiene crisis, la dronificación del poder, el ajuste de cuentas” (prefacio), “mundo de resistencia y lucha, de gente inconforme con el actual estado de cosas, la idea de democracia real continúa alimentando la imaginación y la práctica del inconformismo” (17).

Ese es el contexto en el que está ocurriendo el nuevo comienzo colombiano que interesa al mundo entero.  De ahí Boaventura, diseñador y militante del cambio profundo,  despliega observaciones agudas, propuestas audaces y pistas originales de acción.

Miren esta provocación: “¿La primacía del lenguaje de los derechos humanos es el producto de una victoria histórica o de una derrota histórica? ¿La invocación de los derechos humanos es una herramienta eficaz en la lucha contra la indignidad a la que están sujetos tantos grupos sociales o se trata más bien de un obstáculo que desradicaliza y trivializa la opresión  en que se traduce la indignidad y suaviza la mala conciencia de los opresores? (32)”.

Y esta otra: “En este momento la única salida progresista consiste en retomar la tensión entre democracia y capitalismo, lo que solo es posible retirándoles a los representantes el monopolio de la representación, ampliando las áreas en que los ciudadanos, en vez de elegir a políticos que toman decisiones, toman ellos mismos decisiones” (237).   

“Colombia entre la Paz Neoliberal y la Paz Democrática” es el último texto del libro como postscriptum. “Toda la democracia es pacífica, pero no toda la paz es democrática. La paz neoliberal es la falsa paz que consiste en continuar la violencia política por vía de la violencia pretendidamente no política… La desmovilización del paramilitarismo buscó una paz neoliberal y ocurrió con hostilidad manifiesta hacia la idea de una paz democrática. Considerar que el paramilitarismo es una cosa del pasado es uno de los más peligrosos disfraces de la actual situación” (274-275).   

Aquí no puedo resumir el libro, hay que leerlo, solo entreabro una ventana para que los lectores se animen a ingresar en la casa del maestro Boaventura.

@luisisandoval

 

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