Por: Yuri Chillán Reyes

Bogotá para el mundo

Los espacios regionales, más que las naciones, son los actores centrales del proceso de globalización en el siglo XXI. Las ciudades-región toman decisiones para proyectar su futuro con sentido de pertenencia regional y con capacidad de enfrentar los mercados mundiales. Con la consolidación de la Dirección Distrital de Asuntos Internacionales, nos comprometemos con  el reto de una Bogotá global.

Varios lustros de esfuerzo y responsabilidad nos han permitido consolidar una ciudad con unos indicadores importantes en salud, educación, progreso económico, reducción de la pobreza y seguridad. Particularmente, la tasa de homicidios en Bogotá ha descendido continuamente desde mediados de la década de los noventa y ha llegado a niveles relativamente bajos dentro del contexto urbano nacional. Hoy es de 18 muertes por cada 100 mil habitantes, mientras apenas hace dos años era de 23. La actual tasa está muy por debajo de la que registran Cali (56), Medellín (31), Barranquilla (25), e incluso es muy inferior a la del promedio nacional (34). En  América, Bogotá está mucho mejor que Caracas (133); Sao Paulo (55) y Washington (34), para citar sólo tres ejemplos.

La economía de Bogotá es la más dinámica del país. Alcanza el 25 por ciento del PIB y concentra una porción muy importante de la inversión extranjera. No es casual, entonces, que aquí tengan sede 120 de las 500 empresas multinacionales más importantes de mundo. En el 2007, Bogotá pasó del puesto undécimo al octavo en el escalafón de las ciudades más atractivas para hacer negocios en América Latina. Superamos a Curitiba, ciudad de Panamá, Querétaro y Guadalajara, que ahora están por debajo de nuestra capital en el escalafón. Aspiramos a que en el término de este cuatrienio seamos la quinta ciudad más importante de la región.

La Cámara de Comercio de Bogotá estima un PIB per cápita para la ciudad en el 2007 de U$$ 5.992, muy por encima del indicador nacional y apenas por debajo de la Argentina; el de Bogotá equivale al de países de desarrollo medio, como los de Europa oriental, por ejemplo. La consolidación de Bogotá como   centro principal de producción de bienes y servicios, en lo que tiene que ver con infraestructura de comunicaciones y telecomunicaciones, desarrollo tecnológico, servicios sociales, culturales, turísticos y comerciales; a  todo lo anterior hay que sumar los cerca de 659 millones de dólares que remiten más de 650.000 bogotanos y bogotanas en el exterior.

En la actualidad Bogotá y Cundinamarca están a la cabeza de las exportaciones nacionales. La región capital es una de nuestras mayores ventajas competitivas, que nos refleja como un destino atractivo para la inversión foránea, y un foco de desarrollo económico y social, nacional e internacional. Visión de futuro y planeación seria son las condiciones que enmarcan la prospectiva de esta Administración Distrital, en la que perseguimos todos los días la construcción de una ciudad competitiva, confiable y segura; capaz de poner el crecimiento económico al servicio del desarrollo humano y de la paz, sembrada en el respeto a la diferencia, la recuperación y preservación del ambiente, la valoración de la diversidad cultural, religiosa, étnica y de género, garante de los derechos ciudadanos, convencida de la equidad.

Entonces, queremos construir una ciudad de progreso pero que escuche, con descentralización efectiva, en la que el ejercicio real de la participación ciudadana sea el contexto del ejercicio democrático y la cultura una oportunidad de disfrute social. También una ciudad en la que primen los derechos de las niñas, de los niños y de los mayores. Ese es nuestro Plan de Desarrollo, cimentado además en la acción corresponsable entre lo público y lo privado que la caracteriza hace tiempo.

En el Gobierno de la Bogotá Positiva facilitar la movilidad, fortalecernos como sociedad de conocimiento, atraer riqueza y capital social y erradicar el delito menor son desafíos mayores. Pero tal vez el más importante, para abrir a Bogotá al mundo, es proyectar internacionalmente la percepción de esa ciudad competitiva, capaz, diversa, atractiva y llena de riquezas. Requerimos mostrar las fortalezas que le han valido 15 menciones, reconocimientos y premios internacionales en los más diversos campos desde 1996. La promulgación del Decreto 163 de 2008 por parte del Alcalde Mayor de Bogotá, crea un dispositivo institucional que ahora le permite a la ciudad encarar ese reto.
 
En este contexto, la Dirección Distrital de Relaciones Internacionales, adscrita a la Secretaría General de la Alcaldía Mayor de Bogotá, que inicia esta semana sus tareas, tiene que coordinar las actividades para la gestión que, en materia de relaciones y estrategia internacional, requiera la ciudad. Para atraer el mundo a Bogotá y para los bogotanos en el mundo.

Secretario General de la Alcaldía Mayor de Bogotá D.C.

 

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