Por: Patricia Lara Salive

Bogotá retoma el rumbo

Aún en la postración en que la capital está sumida, Bogotá parece respirar otro aire y empezar a retomar su rumbo… Así, por lo menos, lo indican las encuestas.

Según la última del Centro Nacional de Consultoría, el 64% de los habitantes de la capital tiene una imagen positiva de la alcaldesa encargada, Clara López Obregón; el 74% aprueba la forma como está manejando las cosas; el mismo porcentaje considera que ha sido honesta en el manejo de los recursos, y el 67% cree que, en estos meses, su gestión ha mejorado el rumbo de las cosas en Bogotá.

Y a pesar de que los indicadores sobre seguridad, empleo y movilidad siguen siendo muy precarios, ese es un buen resultado, indudablemente, después de que la gente, desesperada por los trancones y aterrada ante las denuncias de falta de transparencia en el manejo de la contratación pública, le quitó el apoyo al anterior alcalde. Pero ahora, al parecer, ha empezado a creer de nuevo en quien está al frente de la Alcaldía y ve en Clara López a una funcionaria capaz y honesta, no obstante que pertenece al mismo partido de su antecesor. Eso quiere decir que los apoyos o rechazos en política son personales, se refieren a una gestión determinada y no son endosables a un partido o movimiento.

Y por el lado del futuro de la ciudad, el panorama tampoco pinta mal: casi todos los candidatos serían buenos alcaldes: tanto Enrique Peñalosa como Gustavo Petro, los punteros en las encuestas, harían una buena gestión. Lo mismo podría decirse de Antanas Mockus, Gina Parody y Carlos Fernando Galán, quienes se están disputando los siguientes lugares. El joven David Luna, igualmente tiene madera. Y el exalcalde Jaime Castro, que está por debajo del 5%, también se luciría dirigiendo la ciudad: recordemos cómo, durante su período, ordenó las finanzas de Bogotá, lo cual les permitió, a sus sucesores, mostrar resultados en sus gestiones.

Ahora, la pregunta del millón, es si Mockus, Parody, Galán y Luna están dispuestos a deponer sus egos para realizar alianzas inteligentes: si, por ejemplo, con base en una encuesta acordada por las partes, Mockus aceptara que Petro es más fuerte que él y adhiriera a su nombre, basado en un programa suscrito por los dos, sin duda Petro sería el ganador. Pero si Antanas no logra dominar su libido imperandi, y si los tres jóvenes insisten en no unirse, seguramente el triunfador sería Peñalosa. Sin embargo, si los jóvenes aceptaran darse un bañito de humildad y se congregaran igualmente en torno al ganador de una encuesta, también tendrían muchas probabilidades de triunfar. Y si uno de ellos adhiriera a Peñalosa, indudablemente él sería el nuevo alcalde.

¡Sin embargo, la mayoría de esas alianzas parecen improbables! La que tendría más posibilidades de darse es la de Mockus y Petro, quien le lleva una buena ventaja en las encuestas al inteligente filósofo lituano. Pero es tal el deseo de poder del gran Antanas que alguna excentricidad se inventaría para alegar que no va de perdedor y cultivar, así, su sueño.

En resumen, si se diera un milagro y los candidatos fueran capaces de deponer sus egos y volverse humildes, varias nuevas posibilidades surgirían en el panorama de la capital… Pero, para que ello ocurriera, les tocaría descender del pedestal, inclinar la cabeza, llenarse de generosidad y arriesgarse a emprender nuevos caminos… Eso, en el día a día de cada cual, significa nada menos que ¡atreverse a apostarle a la vida!

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