Por: Mario Morales

Bogotá, temores y medios

Entre las muchas ciudades que Bogotá es a la vez (la del Norte y la del Sur, la del día y la de la noche) también cohabitan la ciudad representada, violenta y excluyente, que vemos en los medios, y esa otra, algo distinta, que acabamos de redescubrir, y que es posible, con la encuesta de la Cámara de Comercio de esta ciudad, la cual arrojó sorpresivas disminuciones de 47% en victimización y de 27% en percepción sobre (in)seguridad.

La agenda de seguridad ciudadana tiene tres factores inseparables: ocurrencia de delitos, efectos por percepción de inseguridad y los relatos periodísticos y de ficción que narran los otros dos y los jerarquizan generando impacto social.

Examen aparte merece cada factor. En estudios al respecto, como el del Observatorio de Medios de la Universidad Javeriana, periodistas y medios no salen bien librados.

Excesiva dependencia de fuentes oficiales y policiales, con la consecuente reproducción de sus hipótesis, tendencia a criminalizar a los pobres o inclinación a hacer juicios paralelos, han sido algunos de los hallazgos.

Pero hay más: reiterativas alusiones alarmistas, alta victimización de niños, apuesta por el periodismo de registro o de declaraciones, ausencia de narrativas de prevención, representaciones abstractas de delincuentes y hasta mecanización de rutinas periodísticas, como visitar siempre las mismas zonas en busca de noticias para terminar estigmatizando esos lugares y sus habitantes.

También ha influido la “creatividad” de ciertas secciones, como los reporteros nocturnos que desplazan lo importante por lo urgente o espectacular, o la incidencia del mal llamado periodismo ciudadano con el que el marketing se antepone a las buenas prácticas del oficio.

En fin, con la urgencia del “última hora”, pero sin contexto, seguimiento y especialización reporteril, nos cuentan otra ciudad y quizás otro país, que existen, pero que no están dimensionados o proporcionados. El resultado es ese relato del miedo que poco bien hace a propios y extraños.

Pertinente es fiscalizar resultados judiciales y policiales, transparencia en cifras y encuestas, pero también la práctica del oficio, no sea que resultemos narrando otra ciudad.

www.mariomorales.info y @marioemorales en Twitter.

 

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