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hace 1 hora
Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Bogotá y la movilidad

La movilidad en Bogotá sigue siendo un aspecto crítico en la vida cotidiana de los bogotanos.

No sólo porque se carece de vías, sino también de un sistema masivo de transporte que permita rapidez y eficiencia. Mejor dicho, un sistema accesible a todos.

Las vías, todos sabemos, son insuficientes para el número de carros que circulan. El Pico y Placa, una medida novedosa, funciona parcialmente, y cuando la gente no puede circular no hay un sistema de transporte que permita su uso regular pues éste está saturado y no llega a toda la ciudad.

Existen varios sistemas de transporte: uno tradicional de buses generalmente viejos, en mal estado técnico y contaminantes, que no están suficientemente regulados por horarios y sitios de paradas, y un sistema más moderno, Transmilenio, que se origina para dar respuesta e integrarlos a una red.

Estos esfuerzos por mejorar la movilidad han sido insuficientes. Primero, las nuevas viviendas de interés social han tenido que ubicarse lejos del centro y los trayectos son largos y el tiempo de movilidad es considerable.

Hay personas que deben viajar hasta dos horas por trayecto para llegar a su lugar de trabajo, y en muchos casos lo hacen en condiciones no muy saludables, paradas o con aire saturado por el gran número de personas que deben viajar en un bus. Y a todo esto se le suma la inseguridad reinante, cuando los amigos de lo ajeno aprovechan cualquier descuido para robar. Ante estas circunstancias, muchos de los trabajadores ya llegan cansados al trabajo, lo que disminuye su productividad.

Esto no implica que algunos no usen su tiempo de movilidad positivamente: para dormir, para leer. Los libros y los periódicos que entregan en las entradas del Transmilenio, por ejemplo, se deben incentivar.

A todo lo descrito se le suma el costo del transporte, especialmente para aquellos que ganan el salario mínimo. Dice un articulo de El País de España que las tarifas consumen cerca de la quinta parte del ingreso de los usuarios de menores recursos.

La movilidad y el transporte público deben estar más en el debate público: los candidatos tienen que abordar más los problemas ciudadanos de la capital. Es necesario incentivar y fortalecer lo bueno que se ha hecho, como la entrega de libros y periódicos y la seguridad, pero hay que buscar otras soluciones, como un subsidio en Transmilenio para las personas de salario mínimo.

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