Por: Gonzalo Silva Rivas

Borrón o continuidad

Quienes hicieron turismo por Cundinamarca se recrearon, como es costumbre, con la belleza de su plácida sabana, sus valles de tonos claros y sus vertientes cultivadas.

Quizás pudieron percibir también el impulso que vislumbra la llamada tierra del Cóndor. Las crudas temporadas invernales del último año y medio, que afectaron gravemente al departamento como lo mostraron las alarmantes imágenes de vías, edificaciones y propiedades sumergidas bajo el agua o sepultadas por la tierra, presagiaban un escenario extremo. Sin embargo, las adversidades con sus tragedias no bajaron el ánimo de los habitantes ni minaron el liderazgo de sus autoridades.

Pese a subsistir huellas de estragos, Cundinamarca dio en estos cuatro años un salto cualitativo en su desarrollo. Se descubre en cada municipio, en cada región y en cada sector económico o social, resultado de la gestión del gobernador Andrés González.  

El área turística, ajena a los intereses de sus antecesores, tuvo avance notable, como se refleja en actores del sector más capacitados y sensibles, y en la identificación y señalización de los principales atractivos de los 116 municipios.

La arcaica red vial presenta amplios tramos recuperados por concesión; modernos puentes en cruces estratégicos, y cuantiosos kilómetros veredales intervenidos con el sistema de placa huella para la movilidad campesina. El río Bogotá, protagonista de las inundaciones, sigue ahí, pero la recuperación lúdica de sus rondas desde Alicachín hasta Tocancipá quedó comprometida con la Nación mediante un aval inicial de US$500 millones. Y la seguridad, dentro de las mejor calificadas del país.   

Como lo advirtiera en pasada columna Aura Lucía Mera el temor es que con el nuevo gobernador se pierda todo lo logrado hasta el momento. Presentimiento que se perfila con su decisión de echar reversa al tren de cercanías, proyecto garantizado y cofinanciado por la Nación, para sustituirlo por un imprevisto férreo ligero que exigirá contratar nuevos estudios.

El borrón programático que podría privar a Cundinamarca de avances importantes en frentes de desarrollo promovidos por el pasado gobernador no sería responsable pero si previsible por la diferencia de trayectorias, estilos y concepciones de gobierno. Gran planificador es González, y figura de dimensión nacional con reconocimiento en las grandes ligas de la administración pública. Álvaro Cruz piensa y navega en la política regional. Su gestión se inyectará con las billonarias regalías que desde este año untarán a Cundinamarca y que podrán ser su ángel guardián, o por qué no, su demonio.
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